El mundo ha presenciado un fin de semana sangriento, la manada sedienta de destrucción y muerte fueron en esta ocasión los aviones F-16, que por casualidad son de fabricación norteamericana, con su carga de odio y sinrazón, aniquilando las vidas de centenares de inocentes.
Es una autentica vergüenza que el Consejo de Seguridad de la ONU se haya limitado a hacer un llamamiento a las partes para que cesen las hostilidades.
Resulta que para el alto organismo todos son victimas y cabria preguntarse que mundo vamos a dejar a nuestros hijos, los fantasmas del pasado vuelven a resurgir con fuerza, las doctrinas fascistas y el silencio internacional abre con fuerza las puertas del infierno terrenal para el regocijo de los poderosos, los mismos que nos ahogan con las crisis ficticias y que curiosamente se hacen mas ricos y poderosos.
Gritemos con fuerza antes esta escalada de terror, si no queremos vivir todos una vez más una guerra mundial y al parecer existen demasiados intereses para que así sea.
Por cierto Bin laden no aparece y cada vez tenemos la mas firme
sospecha que ha sido y es la siniestra imaginación del terrorismo internacional
, que no es otro a nuestro pesar que los que gobiernan el mundo desde las mas
altas cotas de responsabilidad gubernamental y económica.