domingo, 04 de enero de 2009

 

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Hay expresiones que, a la vez de enérgicas, resultan simpáticas. Es el caso del general y político español Ramón María de Narváez, el mismo que con su actitud reaccionaria hizo perder la corona a Isabel II en 1868, precisamente el año en que él mismo falleciera. No por gusto Narváez era nombrado "el espadón de Loja", pueblo de su Granada natal.

En la política gaditana abundan los personajes de mucho genio y tristes figuras que no abocan a los ciudadanos a un descontento generalizado que se traduce en la abstención en los comicios electorales.

Somos sabedores que algunos de ellos fieles seguidores de este blog se sentirán aludidos y nosotros nos sentiremos satisfechos sin con ello logramos dignificar la política gaditana.

Sentimos vergüenza como gaditanos por los espectáculos bochornosos que en un pleno si y en otro también protagonizan estos malos representantes de los ciudadanos.

Cádiz se merece menos genios, mejores figuras y mayor talante como preconiza nuestro presidente José luís Rodríguez Zapatero.  

Una anécdota. Siendo presidente del Consejo, tuvo noticias de que el embajador de Su Majestad Británica andaba en manejos con los liberales para derribarlo. Mandó a llamarle a su despacho, le dio el pasaporte para que regresara a Londres de inmediato y, no conforme aún, la emprendió a puntapiés contra el atribulado diplomático. Cuentan que el hombre tuvo que hacer el camino de vuelta en camilla.

Pues bien, este señor también llegó al umbral que separa la vida de la nada. E igual que al cardenal francés, el sacerdote preguntó: "General, ¿perdonáis a vuestros enemigos?" Casi con un pie en la tumba, el soberbio espadón de Loja, contestó:

—Los he matado a todos

Y estos políticos gaditanos nos están matando a todos.

 

 

 

 

 



Tags: GRANADA, LOJA, CADIZ

Publicado por 26115 @ 22:01
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