El equipo liderado por Issa A. Katime, que es el cuarto por la izquierda./ UPV
LOS DATOS
Un grupo de investigadores de la Universidad del País
Vasco (UPV) ha desarrollado unas minúsculas partículas inteligentes que
son capaces de detectar las células cancerígenas y actuar contra ellas.
Estos nanohidrogeles están diseñados para «liberar el fármaco que
transportan sólo donde es necesario», es decir, cuando entran en
contacto con las células nocivas y sin afectar a las sanas.
Los hidrogeles son polímeros en forma de red que se
hinchan por absorción pero que no pueden disolverse en ningún líquido.
Se utilizan en diversas aplicaciones -como capturar metales pesados en
aguas residuales-, pero el equipo de investigación de nuevos materiales
y espectroscopia supramolecular del Departamento de Química Física de
la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV se dedica a desarrollar
su uso en la lucha contra el cáncer.
Los científicos, dirigidos por el doctor Issa A. Katime, los usan para liberar fármacos de forma controlada en las células cancerígenas.
Los científicos, dirigidos por el doctor Issa A. Katime, los usan para liberar fármacos de forma controlada en las células cancerígenas.
«Es muy importante destacar que estamos hablando de
nanopartículas muy pequeñas», señaló Katime al describir estos nuevos
hidrogeles, mucho más diminutos que los utilizados hasta ahora.
«Hay que tener en cuenta que se van a inyectar en la sangre, por lo que tienen que ser lo suficientemente minúsculos como para que los glóbulos rojos no los ataquen» y para evitar que causen problemas de circulación. Estos «transportadores» de medicamentos son muy pequeños, rondan los «20 nanómetros». Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro.
«Hay que tener en cuenta que se van a inyectar en la sangre, por lo que tienen que ser lo suficientemente minúsculos como para que los glóbulos rojos no los ataquen» y para evitar que causen problemas de circulación. Estos «transportadores» de medicamentos son muy pequeños, rondan los «20 nanómetros». Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro.
Una vez inyectados, estos nanohidrogeles actúan «como un
'caballo de Troya' en las células cancerosas». Para ello, han sido
«funcionalizados con ácido fólico», que «hace que las células
cancerígenas los admitan». Hablando de forma coloquial, se puede decir
que «las células nocivas 'piensan' que lo que les llega son células
amigas».
Pero en realidad no lo son: una vez dentro, «se hinchan y liberan el fármaco que transportan», describe Katime.
Pero en realidad no lo son: una vez dentro, «se hinchan y liberan el fármaco que transportan», describe Katime.
El mecanismo por el que estas nanopartículas 'saben' que
están en contacto con células cancerígenas se basa en los cambios del
pH o nivel de acidez: la sangre tiene un pH de 7,4, pero en la zona
donde se localiza un cáncer baja hasta 4,7 a 5,2.
Este cambio es el que causa el hinchamiento del nanohidrogel y la expulsión del medicamento que transporta. Si, una vez inyectados, los hidrogeles «no detectan la presencia de células cancerígenas, son eliminados a través de los riñones». Es decir, son expulsados sin ninguna dificultad como parte de la orina.
Este cambio es el que causa el hinchamiento del nanohidrogel y la expulsión del medicamento que transporta. Si, una vez inyectados, los hidrogeles «no detectan la presencia de células cancerígenas, son eliminados a través de los riñones». Es decir, son expulsados sin ninguna dificultad como parte de la orina.
El diseño de estas nanopartículas ha concluido, pero
Katime aclaró que su aplicación en seres humanos todavía requerirá
mucho tiempo: «Por ahora se está experimentando en células.
Más adelante se hará con animales». Antes de llegar «a su uso en personas se deben extremar los cuidados y las comprobaciones», subrayó. Las pruebas 'en vivo' se están realizando en colaboración con los equipos de investigación dirigidos por José María Teijón, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, y por Antonio Quintana, catedrático de la Facultad de Medicina de la UPV.
Más adelante se hará con animales». Antes de llegar «a su uso en personas se deben extremar los cuidados y las comprobaciones», subrayó. Las pruebas 'en vivo' se están realizando en colaboración con los equipos de investigación dirigidos por José María Teijón, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, y por Antonio Quintana, catedrático de la Facultad de Medicina de la UPV.
