Desde hace cinco años no sabemos nada de ellos, no oímos sus voces, sus lamentos, sus gritos, sus risas.
El tren con su carga infernal por la ignorancia, y la crueldad de unos fanáticos religiosos hizo que un día soleado pase a la historia de nuestro país como el día más trágico desde aquel otro de Julio del 36.
Los mismos asesinos, que se visten con chilabas o sotanas, los fascistas que utilizan el Coran o la Biblia como arma para aniquilar la libertad de todos los que no piensan como ellos.
Que se mueran de una puta vez.
Que podamos vivir en paz, en nuestro mundo y a ellos nuestro mas profundo deseo que alcance el cielo, pero ya.
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