Emancipación e Independencia (1770 – 1824)
En mérito a las
“reformas borbónicas”, impulsadas principalmente por el rey Carlos III,
en el siglo XVIII se descentralizó y se liberalizó la administración
española. Se escindieron del Perú los Virreinatos de La Plata (actual
Argentina) y Nueva Granada (actual Colombia). El poder de Lima entró en
decadencia. La difusión de las nuevas ideas de la Ilustración entre
mestizos y criollos, junto con una fiscalización más rigurosa por la
Corona Española de sus intereses americanos, promovieron el desarrollo
de un movimiento emancipador.
En 1780 el centralismo limeño, los nuevos impuestos creados por la
Corona Española y los abusos de los “corregidores de indios” motivaron
la rebelión del curaca cusqueño José Gabriel Condorcanqui, proclamado
Tupac Amaru II. La rebelión fue sofocada y su líder fue ejecutado. La
represión contra la élite andina supuso una nueva fractura en la
estructura social andina. Pero la rebelión mostró la vulnerabilidad de
las autoridades españolas y difundió las ideas emancipadoras.
En 1821, el Perú, centro del poder español en Sudamérica, constituía
una amenaza para la independencia de las nuevas Repúblicas de
Argentina, Chile y la Gran Colombia. Llegaron al Perú los Ejércitos
Libertadores del Sur y del Norte. El argentino José de San Martín
declaró la independencia del Perú el 28 de julio de 1821. Pero, enfermo
y sin tropas suficientes para consolidarla, dejó el mando de su
ejército al venezolano Simón Bolívar. En 1824, bajo el mando del
mariscal Antonio José de Sucre se consolidó la independencia americana
en las batallas de Junín y Ayacucho.
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