Teófila critica el sistema «cremallera» para las listas electorales
CÁDIZ. La presidenta del PP-A, Teófila Martínez, se mostró ayer «totalmente en contra de las imposiciones», en referencia a la posibilidad de implantar en Andalucía el sistema «cremallera» -hombre-mujer-hombre o viceversa- en las listas electorales.
Martínez se pronunció así, en declaraciones a los periodistas en Cádiz, en respuesta a la posibilidad de que el Gobierno andaluz impulse una reforma de la Ley Electoral que podría incluir el sistema «cremallera» para favorecer la paridad entre los hombres y las mujeres en las candidaturas.
Según la dirigente popular, para que haya mayor presencia de las mujeres en la vida política es necesario que «se fomente la participación y la militancia en los partidos».
Aseguró que las «listas cremalleras» serían «forzar la máquina» y que el propio nombre de este sistema «ya lo dice todo: la cremallera es forzar, meter un eslabón por otro forzando y las mujeres no queremos que se nos fuerce a nada. Queremos estar voluntariamente, queremos ganarnos los puestos con nuestro esfuerzo, nuestra dedicación y ganarnos de esta manera el respeto de los demás».

Un ejemplo
Martínez arremetió contra el PSOE andaluz por promover estas iniciativas, cuando «no es que den muchos ejemplos, por desgracia, del valor que le dan a la presencia de las mujeres en la vida política» e hizo alusión al caso de la Diputación Provincial de Córdoba, cuya vicepresidencia es detentada por una mujer.
«A la hora de hacer el cambio por la dimisión del presidente, los socialistas han decidido que aunque fuera la vicepresidenta una mujer no les interesaba que ésta fuera la presidenta, la han relegado y han puesto de presidente a un hombre», afirmó Martínez, que apostilló que los socialistas habrían tenido una oportunidad «para probar esa cremallera que dicen».
La presidenta del PP-A aseguró que este sistema, por el que ya han apostado otras comunidades del país como Baleares o Castilla-La Mancha, es para su partido «un mecanismo que fuerza la voluntad de las mujeres y que nos relega a un segundo papel, a que sean los demás los que decidan por los lugares que debemos ocupar por ley».
