miércoles, 29 de abril de 2009

 

Te he atrapado, viejo. ¡Estás frito! No conseguirás escaparte de mis garras. Pronto, muy pronto, tu rostro se tornará del color de la cera, tus ojos se enturbiarán y las pupilas aparecerán dilatadas.

No volverás a reír, ni a llorar. Cuando tengas que alimentarte no sabrás cómo hacerlo, porque te habrás olvidado de los movimientos necesarios para poder masticar y tragar. Perderás piel, pelo, músculos, huesos, sangre.

Como un espectro caminarás sin rumbo, tropezando aquí y allá, llevándote las cosas por delante. Día y noche andarás sin pronunciar palabra o mascullando frases incoherentes. Así te veré hasta que tu corazón estalle.

 

Aunque pensándolo mejor, podría evitarte el fastidio de tanto caminar y postrarte en una silla, con un cuaderno y un lápiz en tus manos; entonces te vería escribir como un autómata, durante interminables horas.

 Al terminar un cuaderno, inmediatamente te daría otro y también otro lápiz si te hiciese falta, para que tu escritura fuera como un libro de arena, infinita, infinita... Estarás oliendo a sebo, sudor, orina, caca, pero no lo sabrás... Afuera el mundo seguirá rodando con sus risas y llantos; no te importará.

 Vendrán tus amigos a visitarte; no los reconocerás. Alguna vez se cansarán de ti y no regresarán nunca más; tampoco te importará. El reloj continuará dando sus campanadas; no las escucharás.

El espejo te reflejará como una piltrafa humana; no te verás... Sin embargo, un día me apiadaré de ti.... Alguien vendrá a llevarte por las indiferentes calles hasta un camposanto alejado de los ruidos de la ciudad y por fin descansarás. La sombra se va, aunque sin haberse olvidado de dejar grabado su nombre con letras negras en la cabecera de mi cama: “Alzheimer”.

de “SOMBRAS” Beatriz Martínez; Salta, 2004

 


Tags: ALZHEIMER, VIEJO, SOMBRAS

Publicado por 26115 @ 17:03
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios