El Zumbido
Fabra en el banquillo
Tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió. Carlos Fabra lleva arrastrando años la sombra de la sospecha de una utilización fraudulenta del poder: ahora no sólo hay una imputación precisa sino la petición de penas de cárcel, pendientes del correspondiente juicio que dicte sentencia.
La doble moral del Partido Popular con la corrupción es una de sus señas de identidad. En el PSOE dimiten los ministros por carecer de licencia administrativa de caza; en el PP pueden estar acusados de cohecho y seguir en sus puestos porque se trata de asuntos de familia.
La estética es litúrgica y traslada fielmente la radiografía de los comportamientos. Ver a Rita Barberá acompañar al juzgado al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, es una imagen de película de Berlanga, de Escopeta Nacional. Ver aclamar a un político imputado por una turba de incondicionales es un acto siciliano que se refleja igual en el besamanos organizado en vísperas de la comparecencia de los líderes populares valencianos en el tribunal de Valencia: es un mensaje a los jueces: ¡sabed de nuestro poder y meditar si sois capaces de seguir adelante¡ ; “no tengo facturas, hay evidencias en mi contra pero eso no importa”: es sólo un problema de coraje para cumplir con la ley y lo que se está diciendo es que esos jueces no tienen lo que hay que tener para actuar conforme a derecho.
Mariano Rajoy está jugando una partida de ajedrez en la que le va la vida: una condena o el simple procesamiento de Francisco Camps lo podría contra las cuerdas; si el PP consigue el sobreseimiento del caso, la victoria catapultará la impunidad y se abrirá un ciclo en el que la corrupción del PP estará protegida por la pretensión de que se trata de persecuciones políticas.
Ni siquiera los argumentos reversibles, de momento, le hacen daño a Mariano Rajoy. Su línea de defensa fue que Baltasar Garzón era un juez bajo sospecha. Garzón ya no está, pero ese argumento ya se ha olvidado porque la derecha mediática ha construido una línea Maginot alrededor del PP que le proporciona impunidad incluso en las circunstancias más obscenas. De momento no hay tanques que atraviesen esas defensas.
Carlos Carnicero es periodista y analista político
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