domingo, 31 de mayo de 2009
Los desaparecidos

 De nada de esto se ha hablado en la celebración de estos 25 años de paz,que han quedado a la vista del telespectador español como un milagro monárquico más cerca de los cuentos de hadas que del pragmatismo político.

En conmemoriaciones anteriores todavía aparecieron algunos políticos conspiradores y cenantes que diseñaron la transición en las sobremesas, pero esta vez ni siquiera estos pimpinelas fueron convocados.

Por eso, ante el simulacro y en cierto sentido la falsificación de la Historia, han sorprendido viajes a la profundidad de la memoria prohibida, como la búsqueda de las fosas comunes donde reposan miles de desaparecidos españoles víctimas del Estado de derecho franquista y que en esta ocasión quedaron representados por ese puñado de víctimas del franquismo de El Bierzo, que el 16 de octubre de 1936 fueron paseados, recurso lingüístico utilizado por la matonería franquista para denominar las ejecuciones por la vía orgánica. El nieto de uno de los desaparecidos,

Emilio Silva Faba, relataba en La Crónica de León el pasado mes de octubre cómo su abuelo fue asesinado a tiros junto a otros trece republicanos, y abandonado en una cuneta a la entrada de Priaranza del Bierzo. Describe a continuación la odisea identificadora de los restos, que culmina con la incorporación de una placa recordatoria en el lugar convertido en fosa común, en la fosa común del tiempo (ver Interviú, números 1277 y 1282).

Quedan en España por detectar cientos de fosas comunes similares donde están los restos de los desaparecidos acusados por el franquismo, desaparecidos para siempre por prosperar el pacto tácito establecido durante de la transición de que demócratas y franquistas liquidacionistas no se tiraran la memoria histórica por la cabeza.

 Tal vez el censo de desaparecidos y el descubrimiento de estas fosas comunes convenza a los jóvenes militantes en su ignorancia histórica, de la injusticia que cometen cada vez que hablan del franquismo y de la guerra civil como si no fuera con ellos, como si les estuvieran hablando del general Narváez o de las germanías o del problema de sarpullido del cerezo en el Valle del Jerte.

 Para compensar tanta desmemoria, ojalá el Plan de Humanidades repesque la cuestión del franquismo como un capítulo importante en la historia de la infamia o, si se quiere, en la de la crueldad. Y es que Franco, mis queridos cachorros, fue el padre espiritual de Pinochet, por si ese dato os ayuda a situarlo éticamente.

Nota: Manuel Vázquez Montalbán
Interviú, 11 de diciembre de 2000

Tags: MEMORIA HISTORICA, LEON, TRANSICION

Publicado por 26115 @ 16:43
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