
Después de un ordenado repaso a los tópicos de siempre, el evento siguió con el reparto entre los asistentes (principalmente yupis en traje recomendados por sus empresas, y señoronas ociosas del Barrio de Salamanca) de copas de vino de oporto y unas bandejas con pasteles de nata, los mejores de Portugal según la presentadora del evento, que habían sido hechos por los presos del Establecimento Penitenciario (traducción literal) do Linhó, en Lisboa.
Me dan muchas ganas de pedirles a los trabajadores forzados de la Cárcel de Lisboa que incluyan nuevos ingredientes en próximas ediciones del evento, porque su afán de superación, vista la mediocridad que había allí dentro, se nos hace francamente necesario.
Javier S. Martinez ........DIAGONAL