sábado, 13 de junio de 2009

Conocimos a Pedro ya hace muchos años y podríamos escribir mucho de sus valores humanos y personales, pero las palabras de su padre anula todo lo que nosotros pudiéramos decir, en las palabras de D. José se retrata su hijo , en sus palabras de amor se refleja los sentimientos de todos los que hemos tenido la suerte de haber conocido a Pedro.

 
Desde el 22 de septiembre de 2008, el día que tu corazón se paró, el silencio te acompaña en una cama del hospital Puerta del Mar. Si es verdad que existe un Dios, tan sólo le pediría que de todas las palabras que durante este tiempo y hasta hoy has guardado dentro de ti, pudieras escoger una de ellas y decirla bien alto y fuerte: esa palabra, de las miles posibles, y conociéndote la bella persona que eres, a buen seguro sería «Gracias». Gracias a tu madre, mi esposa María, por haberte hecho como eres, por haberte dado la vida, esa vida que momentito a momentito se te va delante nuestra y de nuestro sufrimiento. ¡Cuánto dolor! Te querremos para siempre.

Gracias a tu mujer, Ana, por haberte dado su amor, fruto del mismo nació vuestra hija Violeta. Una hija, que aunque no hayas podido verla, cogerla, besarla, olerla, sentir ese aroma que sólo tienen los hijos, te digo que estás en ella, y en ella te verán quienes te han querido.

Gracias a tu hermana, Milagros, te ha cuidado desde el primer día, ¡qué difícil te habrá resultado ver sus ojos llenos de lágrimas! Gracias a tu hermano, José Mari, contigo se va parte de él, yo ya sé por experiencia lo duro que es perder a tu hermano mayor, quedarás en su recuerdo para siempre

. Gracias a tu tía, Mili, cuánta bondad emana, a su lado seguro que nunca te sentiste sólo. No te olvidarías de dar las gracias a tus primos: Mari Carmen, Purri, Pedro, Tano y Manolo, las noches que han pasado junto a ti, lejos de sus familias, dan prueba de su generosidad y el cariño que nos tienen a tu madre y a mí.

Gracias a tu suegro, Julio, sabes bien que cuidará de Ana y de Violeta. Gracias a Santi, tu buen amigo, ha sabido estar cuando le necesitaste. Gracias a Pepe, tu sindicalista favorito. De manera muy especial darías las gracias a la doctora Dolores Durán; a todos quienes durante este tiempo hemos estado a tu lado, nos consta, que además de su conocimiento, ha puesto en ti su empeño personal, y a medida que pasaban los días, y tu silencio persistía, su pesar.

Sus pacientes son afortunados por tenerla. No te olvidarías de todo el personal de enfermería, auxiliares, celadores..., imposible nombrarlos a todos; ¡qué trabajo tan complicado y qué bien lo hacen!

Por último, darías las gracias a todas las personas que has conocido sin olvidarte de ninguna, y les dirías que ha sido fantástico compartir la vida con ellos, y que los llevarás siempre contigo a donde vayas.

Ya tan sólo Pedro, quiero despedirme, dejarte recorrer ese camino que hoy nos va separando de ti, pero que en un futuro, estoy convencido, nos volverá a unir. ¡Adiós hijo mío!


Tags: pedro geraldia, padre, amor

Publicado por 26115 @ 13:57
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Publicado por Invitado
lunes, 15 de junio de 2009 | 18:33
Un beso muy muy fuerte a toda la familia
Publicado por Invitado
lunes, 15 de junio de 2009 | 19:15
Te conozco desde los quince años, Pedro, y, aunque los avatares de la vida nos hayan distanciado, contigo se va una parte de mí. Espero que, en algún sitio, volvamos a encontrarnos.

Arturo Morgado