Faltan herramientas fiables para evaluar el deterioro cognitivo grave en pacientes ancianos.
• Las demencias son una de las primeras causas de discapacidad de las personas de edad avanzada, y la enfermedad de Alzheimer, la primera causa de demencia. A partir de los 65 años la edad de prevalencia se duplica cada cinco años y la incidencia tiene un crecimiento exponencial.
• Sólo están diagnosticados el 50% de los casos de deterioro cognitivo, de los cuales la mitad se encuentran en un estadio avanzado.
• la mayoría de las pruebas usadas para evaluar demencia en grados leve y moderado, tienen una sensibilidad limitada para la valoración de los pacientes más deteriorado porque están dirigidas a detectar precozmente el deterioro.
• El gran reto de los geriatras es detectar el deterioro cognitivo antes de que se produzca la demencia, cuando la lesión es escasa y los tratamientos son más eficaces.
• Tan importante como la detección e identificación del deterioro cognitivo grave y su evaluación es la intervención no farmacológica. Una intervención que se basa en estimular las capacidades residuales del paciente.