Extraña salamandra mexicana ofrece esperanza a amputados
El ajolote se ha convertido en el consentido de muchos investigadores gracias a su capacidad para regenerarse. Foto: Reuters
ELSOL DE CUATLUA
17 de junio de 2009
Ciudad de México.- Científicos han modificado genéticamente una salamandra mexicana de extraña apariencia, que según un mito azteca es un dios transformado, con la esperanza de que su capacidad para regenerar partes de su cuerpo ayude algún día a personas con amputaciones.
También conocidos como "monstruos del agua", los ajolotes están cerca de la extinción en su último reducto natural: los canales de Xochimilco. Pero el baboso animalito, de 15 centímetros de largo, coronado por una serie de peludas branquias y pequeños ojos negros como de botón, es un éxito en los laboratorios, donde logra reproducirse con facilidad.
El ajolote se ha convertido en el consentido de muchos investigadores gracias a su capacidad para regenerar tanto sus extremidades heridas como la mandíbula, piel, órganos y hasta partes del cerebro y espina dorsal.
Otros animales pueden regenerarse, pero sólo las salamandras pueden hacer crecer de nuevo muchas partes de su cuerpo varias veces a lo largo de su vida. El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha donado 6.5 millones de dólares a científicos que estudian a esta extraña criatura con la intención de que puedan ayudar en el futuro a los más de mil soldados que perdieron alguna extremidad en las guerras de Irak y Afganistán.
En un laboratorio mexicano, donde estudiantes de biología detallan el cada vez más reducido hábitat natural del animal, un ajolote cuya pata fue arrancada por un compañero de estanque desarrolla ya una pequeña réplica, con dedos incluidos.
"Los humanos pueden reparar tejido, pero no lo reparan a la perfección. El ajolote, bajo ciertas circunstancias, puede entrar en una condición donde repite el proceso de cuando era embrión", dijo Elly Tanaka, del centro para terapias regenerativas en Dresden, Alemania.
Tanaka ha logrado alterar genéticamente a los ajolotes, usando un mutante de la especie que carece de pigmento en la piel al cual se le inyecta un gen de color verde que brilla en la oscuridad, proveniente de una medusa, que ayuda a ver físicamente cómo entra en acción el proceso de regeneración en la salamandra.
"La piel es blanca, entonces puedes ver la proteína fluorescente dentro del animal vivo", dijo Tanaka en una entrevista telefónica. El objetivo es comparar y contrastar esto con el proceso de sanación en los humanos.
A diferencia de los humanos, cuando hay una amputación en una salamandra los vasos sanguíneos se contraen rápidamente, reduciendo el sangrado mientras que las células de la piel trabajan aceleradamente para cubrir la herida y crear una serie de células que se convertirán en una nueva parte del cuerpo.
Al lado de varios científicos que extraen el complejo mapa genético del ajolote, 10 veces más extenso que el humano, Tanaka y sus colegas esperan hallar qué es lo que permite a la salamandra crear extremidades completas de nuevo en vez de sólo un muñón.
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