miércoles, 24 de junio de 2009
Pescanova no es un modelo, es un desastre para el mundo

Altermundo


La empresa trasnacional Pescanova, de origen gallego, está acusada en medio mundo de sobreexplotar bancos pesqueros, de contaminar las costas, de destruir la biodiversidad marina y de contratar en condiciones laborales abusivas, incluso negando derechos sindicales.

Desde Galicia para el mundo. El chantaje.
Pescanova acaba de inaugurar el día 21 de junio en Mira (Portugal) una planta de cría de rodaballos, una fábrica de pescado para ser más exactos, que pasa por ser la mayor del mundo, como cada una que crea el poderoso grupo. Dicha planta comenzó a construirse cuando, en 2007, el gobierno gallego entonces compartido por el PSOE y el BNG (Bloque Nacionalista Galego), decidió no permitir a la empresa crear una nueva planta en el cabo Touriñán, un espacio protegido de la Red Natura 2000.

El plan sectorial de acuicultura que había dejado aprobado el PP –en plena campaña electoral– creaba decenas de plantas de fabricación de rodaballo en espacios de esta red, la mayoría en la costa oceánica en estado completamente virgen. La reacción del Grupo pesquero que desde Vigo preside Manuel Fernández de Sousa fue inmediata: “Nos vamos a Portugal”, que en Galicia siempre representa, en este contexto, el Tercer Mundo de Europa, pues es la misma amenaza que muchos empresarios del sector del metal regurgitan en plena huelga de los trabajadores por sus derechos. Deslocalización en el vientre del dragón capitalista.

Como bien informa la organización ecologista gallega Adega, para la planta de Mira el Estado portugués entregó a Pescanova –que se sepa– 45 millones de euros en subvenciones públicas directas –sin contar con las subvenciones indirectas para mejoras tecnológicas, infraestructuras de distribución, ventajas fiscales…–, de los 140 millones de euros del total del proyecto.

Todo para criar, según la empresa, unos 200 puestos de trabajo –comenzaron ofreciendo más de mil–, aunque en toda la costa gallega se puede constatar que este tipo de plantas no suelen emplear a más de 50 personas. Aún así, haciendo un rápido cálculo, resulta que cada empleo costó a las arcas públicas portuguesas nada menos que 225.000 euros, o lo que es lo mismo, Portugal pagará con dinero público el salario completo de los trabajadores de Pescanova –estimando 15.000 euros al año– durante 15 años. Así cualquiera pone un negocio!

Con el cambio de gobierno en Galicia, el PP vuelve al poder y de nuevo, azuzados y envidiosos por la inauguración portuguesa, a la que incluso acudió el presidente José Sócrates, y que cubrieron muchos diarios gallegos a cuatro columnas en portada, ofreció de nuevo a Pescanova violar el espacio virgen de Touriñán. Para que vuelvan a su tierra. Pescanova lo ve bien. Dos por el precio de una.

Para los ambientalistas gallegos, que por miles llevan dos años saliendo a la calle para evitar el desarrollo de este tipo de planes en la poca costa virgen que les queda, la patronal de los peces planos –la acuicultura en Galicia es casi exclusivamente de estas especies y nunca para consumo local en su mayoría– es la que está llevando a cabo la política conservacionista gallega.

 Frente a los puestos de trabajo, siempre sobredimensionados en número y calidad por la empresa y los medios que domina, ósea, todos, la destrucción ambiental de uno de los grandes valores de Galicia parece un mal menor. Es por lo tanto obligado informar de qué prácticas va Pescanova emprendiendo por el mundo, para ver si la opinión pública es capaz de rechazar de una vez por todas esos chantajes.

Hay que pedirle al pueblo de los gallegos y de las gallegas que se informe de quien estamos hablando. Los puestos de trabajo de Pescanova, siempre menos de los que dicen y en condiciones bien precarias, no sólo amenazan nuestra naturaleza y nuestra biodiversidad, destrozan los derechos ambientales y sociales de las poblaciones más vulnerables del planeta.

Tags: ECOLOGIA, DESASTRE, PESCANOVA

Publicado por 26115 @ 20:22
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