lunes, 29 de junio de 2009
Peña Amaya: el origen de Castilla
En el noroeste burgalés encontramos formaciones calcáreas, planas y aisladas denominadas “loras”, hoy nuestros pasos van a dedicarse a recorrer una de ellas.

PABLO FONT
Fruto de la acción del hombre desde hace milenios, debido a la importancia estratégica y defensiva de esta atalaya al final de la meseta, la peña Amaya es uno de los parajes más señalados dentro de la arqueología y la historia del norte de la península Ibérica. Hoy es un enclave natural vigilado por el vuelo de buitres y alimoches.

Esta zona limítrofe con el sur cántabro y el este palentino no nos dejará indiferentes. Sus paisajes son cambiantes, sus monumentos de puro románico. En sus alrededores podremos encontrar cañones como el de La Horadada, cascadas singulares como la de Yeguamea en la población de Fuenteodra, originales iglesias rupestres en Olleros de Pisuerga, formaciones rocosas sorprendentes como las de Las Tuerces, etc. Pero sobre todo el origen de Castilla, tierra austera, como lo son sus gentes. Esta peña y las ruinas que se encuentran en su flanco oeste, son el origen del Condado de Castilla y posterior reino castellano. Para nuestro recorrido de hoy desde la pequeña aldea de Amaya, nuevo enclave de las ruinas antes mencionadas, aparcaremos nuestro vehículo al final de una pista que parte del pueblo y comenzaremos nuestro caminar hacia los próximos restos de lo que fue la histórica población. No esperemos ver nada especial, sólo son ruinas por doquier, es la historia la que las hace más magnas.


 
PEÑA DE LA MUELA. Restos de una caseta refugio para pastores en caso de tormentas, en el último tramo de la ascensión a la peña.

Ahora nuestros pasos nos irán elevando a media ladera rodeando por la diestra Peña Castillo, caminando por zona herbosa llegamos a una brecha entre dos peñas. Aquí seguimos por un sendero natural que se ha formado en la parte baja del farallón, hasta que encontramos un punto por el que podamos ascender a la parte plana de la peña: nuestro objetivo está al fondo. Al final de la loma encontramos la cumbre en la que aún existe el buzón de notas. Podemos descansar y volver por el camino de subida o bien descender justo por la vertiente contraria, para ello debemos estar muy atentos pues a unos cientos de metros de la cumbre en dirección oeste encontraremos, no sin dificultad, un paso que nos llevará bajo los farallones de la peña.

Continuando en esa misma dirección, llegaremos sin dificultad al lugar donde habíamos dejado nuestros medios de transporte.

Un paseo de medio día en el cual nos dará tiempo a ver otros rincones de los antes mencionados, que sin duda dejarán un buen sabor a los que visiten esta zona de la vieja Castilla.

DIAGONAL


Tags: ARQUEOLOGIA, PEÑA AMAYA, CASTILLA, BURGOS

Publicado por 26115 @ 11:16
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