El gobierno socialista ha conseguido un buen acuerdo de financiación de las Comunidades Autónomas. Así lo ha confirmado el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde ese nuevo modelo de financiación autonómica fue aprobado, aunque el PP se abstuviera, por llevar la contraria -que es algo distinto a hacer oposición-, a la vez que no se desmarcaba para que aprovechara a las Comunidades donde gobierna.
Y así, haciendo colectivamente una valoración positiva del sistema propuesto, lo ha ratificado internamente el Consejo Territorial de PSOE. Hay motivos y razones para celebrar el trabajo realizado y el objetivo logrado en torno a un nuevo sistema de financiación que, como ha dicho el mismo presidente Zapatero, "revalida la fuerza del Estado de las Autonomías", haciendo patente que éstas también "son Estado" -algo que con demasiada frecuencia se olvida-.
Los principios de igualdad entre los ciudadanos, de solidaridad entre los territorios y de cohesión del Estado salen reafirmados a través del nuevo modelo. Hay quienes se empeñan en no verlo así y seguirán queriendo confundir a la ciudadanía, mezclando churras con merinas y tapando correajes con trajes, para hacer creer que se han consolidado privilegios allí donde se han corregido desigualdades y se han atendido diferencias.
Por hacer esto último, el PSOE -¡también el PSC!- representa como lo hace a ciudadanos de todos los territorios de España y puede aspirar a seguir haciéndolo.
Despejado el panorama autonómico con el nuevo modelo de financiación, hay que seguir trabajando. En el Consejo Territorial fue expuesta de nuevo la idea de pasar a reforzar la "cooperación horizontal", promoviendo para ello un Foro de Gobiernos autonómicos (sin presencia del Gobierno central), que complementaría, como bien informa la prensa, la Conferencia de Presidentes.
No estaría mal, pero no sería suficiente si nos distrae de algunas cuestiones fundamentales y no pasamos a lo que hay que pasar: la reforma del Senado como verdadera Cámara territorial. Se puede decir que la reforma realizada del sistema de financiación autonómica está pidiendo a gritos esa reforma institucional (con lo que implica de constitucional).
A ello estamos convocados, pues si el modelo de financiación recién alumbrado hace más "verdadero" el Estado de las Autonomías, como ha venido a decir el presidente Zapatero, dicho Estado, por su dinámica federalizante, reclama acometer sin rodeos la reforma del Senado que está pendiente.
Es de esperar que las concepciones federalistas por las que desde el seno del gobierno pueden abogar ministros como Caamaño y Carme Chacón, por citar a personas señaladas en ese sentido, se vayan abriendo paso.