Según el investigador, esta es la primera vez que el estrés fetal fue asociado al envejecimiento.
Un grupo de investigadores españoles lograron, por primera vez, aplicar con éxito en ratones un modelo de la proteína ATR, que está presente en el genoma humano y protege a las células contra el cáncer. El estudio, que fue encabezado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) con la participación de científicos estadounidenses, tuvo como objetivo analizar las mutaciones genéticas de los embriones para conocer mejor las causas del síndrome de Seckel, una enfermedad rara también conocida por «enanismo de cabeza de pájaro». Pero los efectos en los ratones revelaron datos que pueden explicar cómo se da el proceso de envejecimiento en la población y, por consiguiente, cómo prolongar la vida.
Según el jefe del grupo, Óscar Fernández-Capetillo, durante el estudio, el ADN de los ratones fue alterado para acercarse al de los humanos, y la mutación de la proteína ATR fue introducida en el código genético durante la gestación. Una de las consecuencias de este «daño genético» fue el envejecimiento precoz de los ratones, que con tres meses de edad ya aparentaban tener tres años.
Según el investigador, esta es la primera vez que el estrés fetal fue asociado al envejecimiento. «Ya está claro que lo que uno hace a lo largo de su vida determina el momento de su muerte, pero ahora nos acercamos más a saber hasta qué punto puede ser importante lo que le pasa durante su gestación», dice.
El hallazgo abre camino para el desarrollo de terapias específicas para madres embarazadas que «pueden extender la vida en el futuro», afirma Fernández-Capetillo. El modelo, que ya fue intentado sin éxito por el genetista David Baltimore, ganador del Nobel, también podrá traer otros frutos en el futuro. «Este paso es de los más difíciles que hay, ahora tenemos el modelo y lo podemos duplicar», dice el investigador español.