Las direcciones confederales de CCOO y UGT han hecho pública una declaración, en la que analizan el momento por el que atraviesa el diálogo social después de varios meses de contactos y negociaciones, y se dirigen, de manera singular, a las organizaciones empresariales, a las que emplazan a explicitar y concretar su voluntad de acuerdo, después de una trayectoria errática y contradictoria en su conducta y en la propia presentación de sus demandas y reflexiones.
Los sindicatos consideran que el diálogo social debe abordar en la actual coyuntura de crisis económica y financiera que vive el país, la situación de las personas, especialmente las que pierden su empleo o no pueden acceder a él, y la reactivación de la economía a través de distintas medidas orientadas a la creación de empleo y al cambio futuro del patrón de crecimiento.
En estos meses de contactos y negociaciones, UGT y CCOO creen que las organizaciones empresariales no han sabido o querido precisar el perímetro de un posible acuerdo tripartito, irrumpiendo unas veces con un ambicioso programa reivindicativo, que incluían capítulos sensibles de reforma laboral y modalidades contractuales abiertamente hostiles con el derecho laboral que conocemos en democracia, y otras, cuestionando la propia estructura de la negociación, cuando no el contenido mismo de la declaración de julio del pasado año, en la que se fijaban el diagnóstico y los objetivos del diálogo social.
En opinión de los sindicatos, que vuelven a reiterar su decidida apuesta por el diálogo social como mejor instrumento para canalizar las iniciativas sociales y económicas que necesita el país, las negociaciones que mantienen Gobierno, patronal y sindicatos deben acotar definitivamente el ámbito del diálogo social y centrarse en el impulso de la recuperación de la actividad económica y el empleo, mejorar la protección social y avanzar hacia un nuevo modelo productivo.
A la vez, la necesidad perentoria de las medidas urgentes que afectan a los trabajadores y empresas, ante la crisis, requiere que se concluyan este mismo mes. Cualquier otra demanda que devalúe estos objetivos sólo puede contribuir a incentivar la diferencia y el conflicto, y a alejar las posibilidades de un acuerdo, una situación que no entendería la inmensa mayoría de la sociedad española.