La intensidad con la que se avivaron los incendios la semana pasada ha provocado que el número global de hectáreas quemadas en lo que va de año esté a punto de doblar a las que ardieron en todo 2008. A falta de datos oficiales del Ministerio de Medio Ambiente, la suma de superficie carbonizada en los principales siniestros sobrepasa de largo las 70.000 hectáreas. En todo el año pasado se quemaron menos de 40.000.
El 16 de julio, 4.000 hectáreas de matorral ardieron entre las localidades almerienses de Mojácar y Turre. Después fueron las provincias de Lleida, Terruel, Tarragona, Guadalajara, Soria, Burgos y, de nuevo, Almería las que han atravesado por dificultades para sofocar el fuego. Además, la lucha contra el fuego causó la muerte de ocho bomberos (cinco en Tarragona, dos en Barcelona uno en Teruel) y de un anciano de 87 años en Lleida.
En Aliaga (Teruel) ayer estaba controlado el fuego iniciado hace cinco días, aunque los servicios antiincendios continúan trabajando en la zona para evitar que el calor y el viento lo reaviven. En la comarca cacereña de Las Hurdes, también conseguían ayer estabilizar los tres focos del incendio iniciado el sábado.
El Ministerio del Interior mantiene la alerta máxima por el riesgo de incendios, por lo que prolonga las medidas de prevención y reclama la colaboración ciudadana para evitaros. La Unidad Militar de Emergencias está interviniendo en todos aquellos incendios declarados de Nivel 2 en los que los gobiernos autonómicos han solicitado su ayuda.
EL PAÍS 13/EL ECONOMISTA 30
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