El Ministerio del Interior mantiene activado en Mallorca el mayor operativo policial efectuado en la isla hasta la fecha, con la intención de detener a los etarras que asesinaron el jueves en Calviá, con una bomba lapa, a los guardias civiles Diego Salvá Lezaún y Carlos Sáenz de Tejada. Las fuerzas de seguridad han establecido numerosos controles y vigilan las salidas de los puertos de Palma y Alcudia, así como de los aeropuertos. También se están efectuando registros en hoteles y apartamentos.
Entre las medidas realizadas por el Ministerio del Interior se encuentra la distribución de las fotografías de seis etarras con escasos antecedentes conocidos, de los que se estima que al menos dos de ellos podrían estar relacionados con los últimos ataques. Se trata de militantes jóvenes, la mayoría de ellos con vínculos anteriores con la izquierda abertzale e identificados por la Policía. Las autoridades pidieron la colaboración ciudadana para lograr su identificación.
El delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías, apuntó ayer que una de las hipótesis con la que estarían trabajando las fuerzas de seguridad es la de que los terroristas ”no habrían abandonado la isla, sino que estarían refugiados en algún piso e intentarían esperar a que se enfriara la situación”. Dentro del dispositivo, los periódicos también apuntan que se estaría investigando a una pareja de jóvenes que habrían alquilado un apartamento y que están en paradero desconocido desde el jueves.
Sin embargo, la teoría que cobra más entereza a medida que pasan las horas, según los diarios, es la de que los etarras colocaron el dispositivo el miércoles por la noche, con un temporizador para que los cuatro kilos de explosivo estallasen cuando el vehículo arrancase, pero sólo a partir de una determinada hora, con lo que los terroristas habrían tenido tiempo suficiente para abandonar la isla antes de que se activase el cerco policial.