Si bien el petróleo es la fuente principal de ingreso del Ecuador, por décadas las condiciones de extracción y explotación han sido deplorables, lo que ha determinado derrames cuantiosos, contaminación extrema y afectaciones de salud.
Los estudios de M. San Sebastian muestran cifras alarmantes de incremento de enfermedades ( http://www.scielosp.org/pdf/rpsp/v15n3/a14v15n3.pdf ). La mala práctica de algunas petroleras ha llevado a las comunidades afectadas a demandar grandes indemnizaciones por daños.
Como genetista he seguido de cerca el tema, y realizamos estudios de alteraciones del material genético de personas de comunidades expuestas al petróleo. Hay dos resultados importantes: el estudio en la zona de influencia de Chevron-Texaco y el otro en la zona de influencia de Perenco.
Las dos zonas muestran que las personas tienen un incremento del daño genético hasta 5 veces más que las poblaciones no expuestas o controladas. Los datos merecen atención gubernamental, una política de Estado de controles más estrictos en la explotación petrolera, caso contrario nos veremos abocados a tener allí incremento mayor de cánceres (más del 300%), aumento de niños malformados (hasta un 11%) y problemas de infertilidad.
Las demandas ante la mala práctica de explotación son complejas y lentas. Y de eso se trata el segundo hecho importante, y es que la Corte Suprema de Apelaciones de New York rechazó la propuesta de Chevron-Texaco, por la cual se pretendía hacer corresponsable del daño ecológico a Petroecuador. La indemnización por daños subiría a 27 mil millones de dólares y la cuantía provoca conflictos entre las partes.
El tema de impacto del petróleo en las personas es digno de atención y de una postura eficiente de los afectados. No se entiende que aún no exista un pronunciamiento de las cortes ecuatorianas sobre el daño ambiental y el posiblemente permanente daño genético. Muchos estudios de salud y genéticos muestran que el petróleo expuesto y en contacto con la gente produce alteraciones diversas.
Preocupación importante del Foro Salud y Petróleo fue la sustentabilidad de la explotación petrolera, en donde las posturas son opuestas. Sea como sea, el dinero que mueve el petróleo es tan grande y hay atrás tantos intereses que justo por ello no se aceleran los procesos. El petróleo es un tóxico para los genes: así lo muestran los datos, y quizá estos sirvan para afianzar las demandas por contaminación y efectos dañinos producidos por las malas prácticas de explotación.