“El mundo del negocio taurino trata de moverse para aparentar que sigue vivo y con futuro pero lo importante es que sigue aumentando la edad media de los aficionados. Puede parecer que hay más toreo porque hay más información sobre toros y toreros.
Pero si preguntas en la calle la respuesta será indudable: a la gente joven no le interesan los toros, salvo excepciones. ¿Por qué sino se oponen los taurinos a que la Administración consulte a la sociedad sobre el tema?”, se pregunta Eneko Pérez, de la organización Equanimal.
Según un estudio realizado por Gallup en 2006, el 72,1% de la población del Estado afirma no tener ningún interés en los espectáculos taurinos, un porcentaje que sube al 78,5% en las mujeres y al 81,7% en las personas entre 15 y 24 años. Una pérdida de simpatías que tiene su reflejo en las corridas de toros, que según datos de Interior cayeron un 15,4% en 2008 respecto al año anterior. Por contra, los festejos menores (como becerradas o el toreo cómico) crecieron un 4,6%.
A pesar de estos datos, las Comunidades Autónomas siguen dando ayudas millonarias al mundo del toreo y sólo la Junta de Andalucía incrementó la financiación para las escuelas taurinas de 300.000 a 400.000 euros en el último año, lo que permitió la creación de cuatro nuevas escuelas en la región. Al descenso de una actividad que la mayoría considera anacrónica ha contribuido el trabajo de denuncia del pujante y variado movimiento contra la tauromaquia, que con sus acciones muestra la cara menos amable de la “Fiesta nacional”: el sufrimiento de los animales y los intereses empresariales de la lidia y sus conexiones políticas.
La mayoría de los grupos antitaurinos, PACMA, Equanimal, Defensa Animal y AnimaNaturalis, entre ellos, enmarcan su denuncia en una lucha más general contra el especismo (discriminación basada en la especie) y por los derechos de los animales. Así, se oponen a que éstos sean usados como comida, entretenimiento, experimentación y vestimenta.
El éxito de los desnudos ante las plazas de Pamplona o Madrid de AnimaNaturalis y PETA, la actividad de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia o los arriesgados asaltos a los fosos taurinos de Equanimal, una entidad que nace en 2006 de la fusión de dos grupos históricos (Alternativa para la Liberación Animal y Derechos para los Animales), además de proyectar la denuncia más allá de nuestras fronteras, muestran el crecimiento de un movimiento cada vez más profesionalizado, solvente y activo.