España acaba de inaugurar su primera central termoeléctrica de biomasa forestal, en Corduente, provincia de Guadalajara. Esta fábrica, de la empresa española Iberdrola Renovables, que ha invertido 7 millones de euros, producirá electricidad a partir de residuos procedentes de las actividades de limpieza de las zonas forestales.
Pero también de los árboles calcinados por los incendios. La fábrica debería abastecer a una ciudad de 14.000 habitantes. Para ello, tratará 26.000 toneladas de residuos al año, que procederán de las limpiezas que se realizan de los bosques en otoño e invierno”.
“El uso de la biomasa forestal es bien recibido por todos. Los ecologistas la consideran una buena medida, a condición de que se respeten determinados principios. ‘Estamos a favor de este tipo de fábrica, pero los residuos que utiliza deben proceder única y exclusivamente de la limpieza de los bosques’, explica Alberto Mayor, coordinador de Ecologistas en Acción de la provincia de Guadalajara.
Ante el potencial de España y los repetidos incendios que sufre el país cada verano, es sorprendente que el sector de la biomasa forestal aún no haya despegado, mientras que las energías eólica y solar le han tomado la delantera. ‘Las fábricas de biomasa tardan más tiempo en ser rentables, algo que no ayuda’, añade Alberto Mayor. Paradójicamente, la biomasa es una parte esencial del plan de sostenibilidad del país para el periodo 2005-2009. ‘Nos harían falta 53 años para alcanzar los objetivos fijados’, continúa Manuel García, presidente de la sección de biomasa en el seno de la asociación de productores de energía sostenible”.
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