jueves, 20 de agosto de 2009

Un patrimonio verde que se seca DIARIO DE CADIZ

El olivo del convento de Santa María y el drago de las Puertas de Tierra son dos ejemplares amenazados · El primero podría ser uno de los árboles más antiguos que existen en la ciudad

Juan Antonio Fierro Cubiella | Actualizado 20.08.2009 - 01:00
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La seca copa del olivo del convento de Santa María sobresale de los muros del edificio religioso.

Existen dos especies de árboles que se encuentran vinculados a la ciudad de Cádiz y su historia desde la noche de los tiempos. Nos referimos por un lado al drago que se cita entre los datos legendarios de la fundación de la antigua de Gadir y se relaciona con Geryón. Este fue un personaje mítico con tres cabezas y un solo cuerpo al que Hércules le dio muerte en uno de sus trabajos, y se dice que en su tumba creció un árbol de esta especie. Una característica del mismo era que si se le cortaba una rama, exudaba leche, mientras si era una raíz, era un líquido color rojo.

El otro de los árboles al que nos referimos es el olivo que cita expresamente el autor romano Plinio el Viejo, cuando describe las islas del archipiélago gaditano y dice que llamaba Cotinusa por estos árboles.

Aunque no se pueden relacionar con aquellos ejemplares antiguos por el tiempo transcurrido, lo que si resulta significativo es que a comienzos de la Edad Moderna sean estas especies las llame nuevamente la atención. Sería por entonces cuando Cádiz comenzó una nueva fase de esplendor al quedar dentro de las rutas comerciales hacia las nuevas tierras descubiertas. Derroteros que en todo caso tomaban como base de partida las Islas Canarias, donde se da preferentemente el drago como especie propia de aquel clima. Relacionado con este contexto y la misión evangelizadora de los franciscanos podremos justificar la existencia de un ejemplar de drago en su huerto. Éste se corresponde con la actual plaza de Mina, donde se localizaba frente a la calle General Menacho, lugar de donde desapareció a finales del siglo XIX cuando se afirmaba que tenía "una gran antigüedad".

Si pudiésemos hacer un "árbol genealógico" de este ejemplar posiblemente nos encontraríamos como de él proceden otros vástagos que se documentan en el suelo gaditano, que existen en el Callejón del Tinte (dentro de los límites del mismo Convento) y que corre el peligro de desaparecer con el efecto pértiga, como le ocurrió al ejemplar que hubo en la Facultad de Medicina. Dentro de esta segunda generación de dragos conviene también señalar el del Hospital del Carmen (Obispado), o bien el del Parque Genovés, cuya antigüedad no debe ir más allá de 1892, cuando se configuró aquel jardín.

Una tercera hornada de estas plantas debieron surgir ya dentro del siglo XX, cuando entorno a los Salesianos encontramos un drago que dará nombre a la actual calle y que la presión urbana, entre otros motivos, llevó hace años a desaparecer; también otros ejemplares que se localizan dentro del Parque Genovés, el del antiguo Gobierno Militar y como no el de las Puertas de Tierra. Éste debió plantarse con posterioridad a la reforma de aquel frente en 1947 y ayer el Ayuntamiento confirmó su muerte. Bueno seria prestarle un poco de atención dado el limitado inventario de esta especie con la que contamos. En este sentido cabe recordar aquel esfuerzo Salvador Luna en su libro De Cádiz y el Mar en 1973 por documentar los ejemplares existentes entonces en Cádiz. Popularmente se afirma que éstos corresponden a las pisadas de Hércules.

La otra especie a la que hacíamos referencia es la del olivos, como árbol propio de la comarca. Un ejemplar de estos se conserva aún "in situ" dentro del recinto del Convento de Santa María. Localizado en un patio lateral ofrece un grueso tronco dividido que denota una gran vetustez; dato que no podemos precisar, pero en todo caso especialistas habrá que sepan hacerlo. De todas formas y si partimos de la hipótesis que éste se plantase en la configuración del actual convento a comienzos del siglo XVI, podríamos estar ante el árbol más antiguo de Cádiz que hoy día que puede tener cerca de 400 años. Pero este ejemplar que ha pasado tan en silencio y desapercibido también necesita una atención urgente, ya el convento se encuentra desde hace cerca de dos años cerrado, por lo que se desde el exterior se aprecia que la mayor parte de su copa está muerta y seca.

Algo se podrá hacer todavía por salvar estos árboles y algún tipo de responsable habrá de este "patrimonio" gaditano en vías de desaparición. Patrimonio que como vemos no se circunscribe sólo a lo histórico o artístico, pero que tenemos la obligación de no perderlo y entregarlo de la mejor forma posible a las generaciones venideras.

Tags: DRAGO, CADIZ, TEOFILA

Publicado por 26115 @ 15:03
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