Hay dos oficios que se disputan ser el más antiguo del mundo el de la prostitucion y el de cantero.
En tiempo de Franco habría quien se jactaba desde el gobierno que no todos podría ser economistas, abogados o médicos.
En la actualidad aunque el trabajo de las piedras no tiene la importancia de la antigüedad, aun hay quienes ejercen de picapedreros destrozando la ilusión y la esperanza de muchos jóvenes desde su atalaya de poder.
Tal vez por ello seria conveniente legalizar la prostitucion y expedientar y expulsar de nuestra universidad urbana a los rompedores de corazones. Con ello ganaríamos todos y se haría justicia.