La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, forzó ayer la salida del Grupo Popular de la Asamblea regional de Alberto López Viejo, Benjamín Martín y Alfonso Bosch, los tres diputados imputados en el caso Gürtel. Aguirre dijo que pidió a los diputados que devolvieran sus actas, si bien éstos decidieron conservarlas por lo que pasarán a formar parte del Grupo Mixto.
La presidenta madrileña insistió en que la decisión que han tomado es “lo mejor para el partido” y recordó que el acta “no es propiedad” del PP. Aguirre también hizo lo propio con los concejales imputados Jesús Sepúlveda y Arturo González Panero, de Pozuelo y Boadilla del Monte, respectivamente.
La salida del Grupo Popular de los tres diputados se realizó tras la reunión que mantuvieron con Aguirre al mediodía. La presidenta les pidió que abandonasen sus escaños y ante su negativa les solicitó que dejasen el Grupo Popular y les advirtió que, de negarse, serían expulsados.
En el Pleno de la Asamblea, PSOE e IU consideraron insuficiente la salida del Grupo Popular y solicitaron que los diputados abandonen sus actas. Aguirre insistió en que su partido ya está “limpio” y que todas las responsabilidades están asumidas.
EL PAÍS considera que con esta decisión la presidenta madrileña “deja en evidencia a Rajoy y Camps”. Según EL MUNDO, Aguirre “volvió a marcar distancias con la dirección nacional de su partido y con el PP valenciano en la gestión del caso Gürtel”. ABC apunta que Aguirre obliga a dejar el Grupo Popular a los tres diputados sólo un día después de conocerse su implicación en el caso. LA VANGUARDIA y PÚBLICO coinciden en que “Aguirre presiona a Rajoy” forzando la salida de los imputados. En páginas interiores, LA VANGUARDIA considera que la presidenta madrileña “marca la senda” al líder del PP.
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