sábado, 17 de octubre de 2009
Denuncian que la Iglesia registra a su nombre un millar de inmuebles de propiedad municipal 
 
¿De quién es una iglesia? En Navarra, esta pregunta genera un intenso debate, sobre todo después de que la Iglesia Católica iniciase una discreta pero ingente campaña de registrar a su nombre parroquias, ermitas y tierras amparándose en una normativa franquista
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BASÍLICA DE UJUÉ. El templo fue registrado por la iglesia en enero de 2006.

¿A quién pertenece una parroquia rural, un camposanto o los retablos que adornan los templos? Desde hace varios años, más de un centenar de ayuntamientos de Navarra desempolvan viejos archivos y documentos históricos para no tener que despedirse de sus propiedades.

Y es que, sin apenas hacer ruido, la diócesis de Navarra ha visto en apenas una década multiplicarse su patrimonio mediante una sencilla fórmula: registrar a su nombre toda clase de iglesias y edificios de carácter sagrado sin titular definido, acogiéndose para ello a los artículos 206 y 207 de la Ley Hipotecaria, una reglamentación aprobada por el Franquismo en 1948 y que concedía al Vaticano privilegios exclusivos.

Acogiéndose a esta vía excepcional, y con un mínimo coste (en torno a 20 o 30 euros por inscribir las propiedades a su nombre) la Iglesia Católica ha llegado a hacerse con bienes de valor millonario. El proceso es silencioso. El registro no aparece en ninguna publicación oficial. La prensa tampoco tiene noticia. Con una firma y un pago simbólico, un bien público puede volverse privado sin que la población del municipio ni sus representantes lleguen a darse cuenta.

“Por el precio de una campana registran toda una iglesia”, denuncia José María Esparza, historiador y miembro de la Plataforma en Defensa del Patrimonio Navarro. Según afirma, aunque la ley es la misma y situaciones iguales pueden producirse en todo el Estado, han sido sobre todo los municipios navarros los más afectados por esta práctica. “No exageramos si advertimos que probablemente nos encontremos ante la mayor apropiación indebida de la historia de Navarra, después de la propia conquista del Reino; la privatización del mayor patrimonio comunal urbano de Navarra, esto es, las iglesias y ermitas de todos los pueblos, que encierran una riqueza inmensurable en su mobiliario”, ha escrito Esparza sobre este asunto. De acuerdo a los cálculos de la Plataforma, bajo el mandato del arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián, la iglesia navarra escrituró como suyas unas mil iglesias y ermitas.

Miguel Ángel de Lucas, Redacción Diagonal

 

Tags: IGLESIA, PATRIMONIO

Publicado por 26115 @ 10:49
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