“Según los últimos datos, uno de cada cinco sacerdotes españoles, es decir seis mil de ellos, están casados. No se sabe cuántos siguen celebrando misa.
El arzobispado madrileño ha publicado una nota en la que recuerda que la Iglesia ‘prohíbe expresamente ejercer el ministerio sacerdotal a los sacerdotes secularizados o que han contraído matrimonio’, todo para evitar la confusión de los fieles. El cardenal Antonio María Rouco Varela destaca que los sacerdotes casados no cuentan con la aprobación del clero español ni del Vaticano.
Los hombres que abandonaron el sacerdocio para contraer el matrimonio, no dejan de ejercer su trabajo o vuelven a la Iglesia tras la muerte de su mujer o el divorcio. La Iglesia se opone a estas prácticas, por consiguiente desde 1977 en España opera el Movimiento Pro Celibato Opcional que reclama el derecho de elección por los sacerdotes jóvenes”.
“Según la investigación, siete de cada diez sacerdotes españoles no se opondrían al derecho de contraer matrimonio por los curas, y la mitad desea que el celibato sea una opción. Los partidarios de esta solución argumentan que esta posibilidad incrementaría las vocaciones y los sacerdotes casados serían más sensibles hacia sus feligreses. Los opositores recuerdan que las Iglesias ortodoxa o protestante, que admiten los matrimonios de sus sacerdotes, no cuentan con un número de vocaciones elevado.
Sin embargo, la Iglesia católica española tiene que enfrentarse con un problema más: el envejecimiento del clero. La edad media de los sacerdotes es sesenta y cinco años, además en los últimos treinta años el número de vocaciones ha bajado en un 30%. Por consiguiente suele pasar que de un párroco dependen más de diez parroquias. Los sacerdotes admiten informalmente que aceptan cualquier ayuda, incluso la que está en contra a la ley canónica.
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