UNO DE NOVIEMBRE DEL 2007
El Congreso aprobó ayer, con la oposición de PP y de ERC, la Ley de Memoria Histórica que, según una modificación aprobada a última hora, permitirá a la Iglesia invocar razones "artístico-religiosas" para no tener que retirar de sus edificios símbolos conmemorativos de la Guerra Civil o la Dictadura. El cambio se plasmó a través de una enmienda transaccional, pactada por PSOE y CiU y firmada por PNV y CC.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo que todos los artículos de la ley responden a principios que "todos podemos compartir". La esencia, según explicó, es el reconocimiento y ampliación de derechos de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura y la recuperación individual de su memoria personal y familiar, y negó que suponga violentar el espíritu de concordia de los españoles.
Desde el PP, Eduardo Zaplana consideró que la ley "rompe la herencia con la que se construyó la transición", además de ser "innecesaria y perjudicial para la convivencia nacional". Joan Tardá, de ERC, señaló que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "ha condenado a una segunda muerte a las víctimas del franquismo".
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