El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, destacó ayer la inclusión en el proyecto de ley de Reforma del Código Penal del delito de piratería, para responder ante acciones ilegales como el secuestro del atunero Alakrana en aguas del Océano Índico.
Los diarios recuerdan que el secuestro del pesquero Playa de Bakio en abril de 2008, también en el Índico, así como otros intentos fallidos de los piratas somalíes de apoderarse de otros buques dieron lugar a la creación del nuevo delito de piratería, el mismo que en el anteproyecto de 2008 firmó el entonces ministro Mariano Fernández Bermejo.
En la modificación propuesta se mantienen las penas de 10 a 15 años por estos supuestos, al tiempo que se establece como concepto general el que se pueda hablar de delito de piratería marítima o aérea cuando una o varias personas “utilizan la violencia para apoderarse de un buque o aeronave, atentar contra sus tripulantes o apoderarse de su cargamento”.
Por otro lado, delincuentes sexuales y terroristas siguen siendo objetivo prioritario de la reforma del Código Penal aprobada ayer por el Consejo de Ministros, que endurece la respuesta penal por agresiones sexuales cometidas sobe menores y trata de superar los problemas de prueba que impiden imponer fuertes condenas a sujetos adoctrinados en terrorismo. Según señaló el ministro, se pretende dar respuesta a la “demanda social de un tratamiento individualizado” para este tipo de delincuencia.
El proyecto reordena los delitos de terrorismo para clarificar algunas conductas típicas del islamismo radical, sancionadas habitualmente en la Audiencia Nacional, pero que presentan problemas de prueba al ser examinadas por el Tribunal Supremo. De esta forma, el nuevo Código Penal incluye las figuras de adiestramiento, captación, adoctrinamiento y financiación comunes al terrorismo islamista.