28 DE NOVIEMBRE 2007
Israel y la Autoridad Nacional Palestina se comprometieron ayer a reabrir las negociaciones y alcanzar un acuerdo antes de que finalice 2008, según informó el presidente de EEUU, George W. Bush, que fue el encargado de leer, en la apertura de la Conferencia de Annapolis, el contenido de la declaración conjunta que suscribieron el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbas.
Olmert y Abbas, según el texto conjunto, entienden que el proceso de paz debe pasar por la creación de un Estado palestino, independiente y soberano, que viva en paz y seguridad con su vecino, Israel. Por ello, se comprometen a alcanzar un acuerdo antes de trece meses, coincidiendo con el final del mandato del presidente Bush, según reza el comunicado. Asimismo, expresan la necesidad de propagar la "cultura de la paz y la no violencia" y "confrontar el terrorismo y la incitación al terrorismo".

En el discurso inaugural, Bush dijo que dedicará todo su esfuerzo para lograr la "ambiciosa meta" de iniciar el camino de la paz. Según el presidente estadounidense, el proceso puede fracasar, pero "merece la pena intentarlo". Al respecto, indicó que buscar la paz no es un "riesgo", sino una "obligación".
Por su parte, la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, pidió a israelíes y palestinos que estén dispuestos a realizar "duros sacrificios" en el proceso de negociación, porque, advirtió, "fracasar no es una opción". Rice recordó que la reunión de Annapolis sólo marca el comienzo de un "nuevo proceso" y que aún queda mucho trabajo por hacer.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se mostró satisfecho por las posibilidades de paz que se han abierto, aunque insistió en que sólo será posible si se produce un cese total de la ocupación israelí. En este sentido, precisó que Israel debe estar dispuesto a desalojar "todos los territorios ocupados desde 1967", lo que incluye Jerusalén Este.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que "ha llegado el momento" de alcanzar la paz. "Queremos la paz, exigimos acabar con el terror, la incitación y el odio", enfatizó Olmert, que se mostró dispuesto a realizar "un compromiso doloroso para llegar a todas estas aspiraciones".
El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, valoró el "amplio apoyo internacional" que existe sobre el proceso, que, en su opinión, es mayor que el que había hace 16 años, cuando se produjo la Conferencia de Madrid. Moratinos valoró el hecho de que ahora, Israel "está preparado para asumir el compromiso histórico para aceptar el Estado Palestino".
Entretanto, miles de palestinos salían a las calles en Gaza y Cisjordania para rechazar el acuerdo de Annapolis. En Ramala, la policía palestina se empleó a fondo contra los islamistas y en Hebrón los enfrentamientos se saldaron con un muerto. El portavoz de Hamas, Fawzi Barhum, condenó el discurso de Abbas y dijo que no renunciarán al derecho de los refugiados palestinos a la capitalidad de Jerusalén.
Simultáneamente, la extrema derecha israelí expresó su oposición tajante al plan de paz. Los líderes de los colonos israelíes acusaron a Olmert de "practicar una política suicida al ceder al terror palestino".
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