lunes, 14 de diciembre de 2009

Incoherencia e impunidad

A mis 82 años sigo sin poder conocer qué se decía en el informe dado a la Guardia Civil por el grupo de asesinos de Espiel (Córdoba), para que Luis López Contreras –mi padre– fuera asesinado.

El crimen destruyó nuestras vidas. Pasamos de habitar como clase media a vivir en un chozo en la más absoluta miseria. Sólo tenía nueve años. No pude volver a la escuela.

En un pueblo de unos 3.000 habitantes, un pequeño grupo de vecinos se constituyó en tribunal sentenciador y ejecutor.

Esos asesinos son aquellos que vimos dirigiendo las instituciones y presidiendo las procesiones; aquellos que, todavía en 1941, al salir los domingos de misa de doce, iban en tropel al cuartel de la Guardia Civil, donde, atados y colgados de las ventanas, golpeaban a los presos para regocijo y complemento de su devoción.

Es inconcebible que aún se ignore en los libros de texto la verdadera historia del franquismo genocida.

Que no se explique por qué somos el segundo país del mundo en desaparecidos. Que aún no sepamos lo ocurrido con los miles de niños robados a sus padres.

Que la Iglesia monopolizadora de un Cristo en el que no cree –“por sus hechos los conoceréis”– no sólo no haya pedido perdón por encabezar, justificar y bendecir tantos crímenes cometidos, sino que mantenga en sus edificios la simbología que nos recuerda ese régimen genocida.

Yo sólo puedo desde mi larguísima y dolorosa impotencia manifestarme apóstata y apátrida, al considerar que tanto la Iglesia como la patria han sido, y siguen siendo, instrumentos deliberadamente utilizados por los poderosos para someter y oprimir a los más débiles.

José López Gavilán .....diario PUBLICO


Tags: MEMORIA HISTORICA, ESPIEL, CORDOBA

Publicado por Desconocido @ 9:39
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