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Hoy, pasan ya más veinte años tras la caída del muro de Berlín, parece ser que fue el principio de un letargo del que todavía la izquierda en gran parte de Europa y especialmente en la realidad donde vivo, España, no ha mostrado atisbo de su despertar. Lo dejó así plasmado en el papel por varias razones; una que la juventud combativa y anti-capitalista se reduce a pequeños grupos, que la cultura socialista ha dejado paso a una cultura capitalista que lo invade todo con sus “modernos” valores, y para más desesperación tanto los medios de comunicación como el sistema de enseñanza están en manos del capital de manera abrumadora y esperemos que reversible. Hay varias áreas de intervención pública donde se ha dejado de ver al estado, parece que haya emprendido un viaje para no retornar jamás. En este país fallan, educación y cultura, sanidad, ayudas sociales fuertes y el empleo así como la política belicista. Nuestro país incumple los derechos humanos, ya nos ha avisado la ONU. En este país se gasta más dinero en construir cárceles que en solucionar los problemas de fondo, el 70% aproximadamente de las personas internadas está en la cárcel por motivos de drogas, somos el país donde más cocaína se consume de Europa y el segundo del mundo tras EEUU. Esto afecta negativamente a la juventud, ante el escaso empleo y la necesidad provocada por el capitalismo de la obtención del dinero fácil, las cárceles se tornan en pozo de los sueños y las esperanzas de muchos jóvenes. ¿Y porque somos generación dormida? Porque hemos entrado en el juego del capitalismo donde la felicidad se ha traspasado de lo humano a lo material, del corazón a los billetes, ¿como nos van a importar a nosotros los muertos en Afganistán? ¿Nos preocupan esas personas a las que llamamos “vagabundos” como robándoles la dignidad y que quemamos vivos en los cajeros? En este sueño parece que es muy bonito, dulcificado por todo nuestro entorno, no nos da la gana de levantarnos. En este sueño hay un sistema de educación muy deficiente, donde te educan para ser un trabajador cualificado, mudo, sumiso y barato en una empresa a la cual puedas dar todo el tiempo que podrías dedicar a una cosa muy humana, como puede ser el amor a la humanidad. No valen ocho horas diarias, ahora ya son más en la práctica y pronto lo serán en el papel. No quiero hablar del pegamento de las sábanas que impide despertar, Internet y la prensa (radio, escrita y televisión). La realidad, desgraciadamente, está dando la razón a Hobbes en vez de a Rousseau. El egoísmo no lo tenemos la juventud inculcada por propios méritos exclusivamente, sino que ha sido inculcado por lo que tenemos alrededor, nuestros predecesores tienen gran culpa de ello y han dejado que los valores capitalistas estén en la educación de muchos de nosotros. Es necesario desde la izquierda anticapitalista, ecologista, socialista, republicana… unirse para plantear una alternativa a la juventud dormida. Los jóvenes y los “adultos” hemos de empezar a dar la batalla al capitalismo, como principal lema, “ante los problemas, un paso adelante”. Unidos detrás de nuestra arma, la palabra, usándola claramente y sin tapujos, no tenemos nada que perder y si, un mundo entero que ganar. |
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http://www.larepublica.es/spip.php?article17974 JESUS VIDAL....LA GENERACION PERDIDA.
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