viernes, 19 de febrero de 2010

La sede diplomática más antigua del mundo, escenario de un baile renacentista de máscaras

El socialista Vázquez abre la embajada en el Vaticano a la decadente nobleza romana

CARLOS ISERTE

El católico, apostólico y romano embajador de España ante el Vaticano, Francisco Vázquez, cedió la sede diplomática más antigua del mundo (creada en 1480 por el rey Fernando el Católico) a su amigo el alcalde de Roma, el neofascista Gianni Alemanno, quien citó a la decadente nobleza romana a un elitista, costoso y renacentista baile de máscaras con la excusa de donar la “recaudación” a los damnificados por el terremoto de Haití.

Al final, la fiesta se convirtió en una hoguera de las vanidades, con personajes disfrazados sacados de otra época y ajenos a la grave situación económica que impide que más de cuatro millones de españoles puedan acceder al trabajo.

Embajadores ante la Santa Sede, incluido el representante español ante el Quirinal, Luis Calvo y señora; ministras del Gobierno Berlusconi, príncipes sin corona y reino, princesas de rancio abolengo, nobles venidos a menos, aristocracia oportunista, acompañada por la comparsa de la jet set romana, acudieron a la invitación del alcalde de Roma, el populista del partido Alianza Nacional, integrado en Forza Italia que lidera Il Cavalieri, Gianni Alemanno, que logró convencer al embajador español ante el Vaticano, Francisco Vázquez, para que “entregara” el Palacio de España, situado en la plaza del mismo nombre de la Ciudad Eterna, a un grupo exclusivo de 200 personas que quisieron rememorar el pontificado de Julio II, el Papa guerrero que tuvo varios hijos entre 1480 y 1500 y que mantuvo un duro y sangriento enfrentamiento con los Borgia, cardenales valencianos que alcanzaron el papado con los nombres de Calixto III y Alejandro VI.


El embajador Francisco Vázquez en su fiesta de disfraces (Pinche en la imagen para ver la galería de fotos de María Signo en La Voz de Galicia)

Paco “El Romeo” y Carmen “La Julieta”
Hecho histórico que el ex alcalde socialista de A Coruña recordó a los asistentes, a los que irónicamente pidió “perdón por entregar la embajada al enemigo”.

Dicho esto, no se conformó con abrir las puertas de la legación diplomática española al neofascista alcalde de Roma, al que, además, obsequió con una réplica del bastón de mando del Ayuntamiento coruñés, sino que también puso a disposición de Alemanno a todo el personal que trabaja regularmente en la sede diplomática más antigua del mundo, que disfrazados con trajes de época acompañaban portando antorchas encendidas a los personajes hasta el gran salón, donde Francisco Vázquez, emulando a Romeo Capuleto, y su esposa, Carmen de la Iglesia, ataviada de Julieta Montescos, recibían como dos efigies shakesperianas a los invitados.

Lujo y derroche para combatir la miseria de Haití…
Y es que la decadente nobleza romana volvió a la embajada española tres siglos después. Ni Giuseppe Verdi lo hubiera descrito mejor en su ópera Un ballo in maschera, estrenada, por cierto, en la misma ciudad hace 150 años.

Pero lo peor no fue el derroche, el lujo y la extravagancia. No. Lo más esperpéntico fue el motivo buscado para celebrar este encuentro de la jet set romana: Haití. Así, como suena, los príncipes y las princesas, en un alarde de altruismo, decidieron colaborar para paliar la miseria de los pobres caribeños, aunque, eso sí, todavía no se conoce la cantidad recaudada, pero procediendo de los roídos bolsillos de algunos de los invitados seguro que no da para mucho.

…y compromiso con un comedor de pobres de A Coruña
Pero la caridad de Paco Vázquez, y sus 200 exclusivos invitados, también dio para otros fines solidarios. Y es que el católico y apostólico embajador puso como condición, antes de “entregar” el Palazzo di Spagna a los espectros maquiavélicos, que parte de lo recaudado fuera destinado a dar sopa caliente a algunos gallegos que a diario acuden a la Cocina Económica de A Coruña, asociación benéfica que cada día ayuda en la calle Juan Canalejo a numerosos habitantes de la ciudad herculina. Todo un detalle por parte del que se perfila como sucesor de Enrique Múgica al frente del Defensor del Pueblo.

¿Quién paga la factura, el neofascista o Moratinos?
Las crónicas aparecidas en distintos medios de comunicación españoles e italianos, entre otros el rotativo de Intereconomía La Gaceta, no precisan si estos “fastos pontificios”, que buscaban el hermanamiento con el carnaval veneciano, corrieron a cargo de la embajada española y si contaban con la autorización del Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige Miguel Ángel Moratinos.


Tags: VATICANO, CARNAVAL, VAZQUEZ

Publicado por Desconocido @ 10:50
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