El Tribunal Supremo admitió ayer a trámite la tercera querella contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, esta vez la de un abogado de un imputado en el caso Gürtel, por prevaricación al ordenar la grabación de las comunicaciones en prisión de los cabecillas de la trama. Así lo acordó la Sala de lo Penal del Supremo en un auto, en el que indica que no existen razones suficientes “para excluir con toda certeza” la hipótesis de la existencia de los delitos de prevaricación y de otro cometido por una autoridad contra la garantía constitucional de la intimidad incluidos en la querella.

El Supremo concluye que las “hipótesis incriminatorias” planteadas por el abogado que ha presentado la querella, Ignacio Peláez, “no parecen hasta tal punto absurdas y carentes de sentido que hayan de ser sin más desestimadas”.
EL PAÍS lleva este asunto a su primera, que titula: “La red Gürtel lanza una ofensiva judicial para anular el proceso”. Según este diario, “el Supremo deja en precario a Garzón y cuestiona las escuchas a la red Gürtel”. Además, EL PAÍS considera que la admisión de la tercera querella amenaza la continuidad del juez en la Audiencia. También resalta que “es la primera vez que se incrimina a un juez por ordenar unas escuchas”.
“Garzón cercado tras abrirle el Supremo un tercer sumario”, define EL MUNDO. De igual modo, ABC considera que el “horizonte penal de Garzón se nubla con otra querella”. El “tercer proceso a Garzón” sirve de apertura a PÚBLICO, que destaca que “el Supremo entra en las escuchas del caso Gúrtel”.
Entretanto, Baltasar Garzón afirmó ayer que seguirá trabajando por la justicia y que no se va a marchar. Precisamente, Federico Trillo, coordinador de Justicia del PP, estimó que dada la “situación imposible” del magistrado debería “reflexionar” y meditar sobre su situación.
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