Raniero demuestra que es una persona muy documentada al comparar las criticas benévolas que se le esta haciendo con el genocidio, valiente personaje y que sea uno de los millones que viven del cuento. 
Cantalamessa inició su homilía del Viernes Santo afirmando que no iba a hablar sobre los casos de abusos sexuales protagonizados por miembros del clero católico, porque de ello “se habla ya bastante fuera de aquí”, dijo en referencia a la repercusión que está teniendo en los medios de comunicación.
Si hijo tú no hable, que esas cosas es mejor que quede en casa y no airearla en público.
Sin embargo, hacia el final del sermón provocó el aluvión de críticas contra el Vaticano cuando leyó una carta de un amigo judío que manifiesta su “disgusto por los ataques violentos y concéntricos contra la Iglesia, el Papa y todos los fieles por parte del mundo entero”, añadiendo que “me recuerdan los aspectos más vergonzosos del antisemitismo”.
El mundo esta en pecado menos mal que tenemos a Cantalamessa para salvarnos.
Valiente poca vergüenza.
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