
En un rincón del mercado
Oigo un gaditano cantar
Me es grato su concierto
Y su rebeldía singular.
Sorprende a muchos
Que en la lucha ya no son duchos
Se aproxima al invasor
Y este al verlo, echa a volar.
Tal vez sea fantasías
Quimeras, sueños e ilusiones
Pero ya era hora de que un gaditano
Usaran sus compañones.
Me sentí halagado
Por su vigoroso acento
Aunque su cuerpo era viejo
Joven era su corazón.
Gaditano, no te quede mudo
Tu de siempre ha sido luchador
Y aun te queda mucho
Para que te roben tu honor.