EL MIRADOR
Una estrategia poco ganadora a corto plazo ante las figuras del PP, esos alcaldes más que sexagenarios
Griñán ha comparado a sus candidatos para las municipales de 2011 con la selección de fútbol campeona mundial. En fin, no es una idea demasiado original. Ya está requetequemado el recurso de compararse con La Roja para atribuirse así el valor de la unidad, el talento humilde y la solidaridad generosa para triunfar bajo una idea coherente.
El mensaje del presidente andaluz es simple: otros equipos tienen a CR9 o a Messi pero lo importante no es tener estrellas sin equipo sino equipos estelares, equipos de once iniestas.
-Está bien traído, jefe, ¿pero seguro que es inteligente identificar a los candidatos del PP con CR9 o Messi? Mira que esos son los mejores.
La comparación de Griñán parece demasiado endeble. Sus candidatos socialistas son jóvenes prometedores para el futuro, pero no exactamente 'iniestas', porque de hecho Iniesta ya era una estrella en un grupo de élite mundial desde el triunfo europeo y además favorito en muchas encuestas. Nada que ver con el equipo anónimo de Griñán, en horas bajas en todas las encuestas tras demasiados errores.
-Y ten cuidado, jefe, ¿a ver si te van afear lo de compararte a ti mismo con Del Bosque? Porque ese es un fenómeno que lo ha ganado todo, pero tú hasta ahora. bueno, ya me entiendes.
De hecho Griñán parece tener ideas no tan claras como del Bosque. De momento ha pasado por alto que en las elecciones municipales, a diferencia del fútbol, la referencia no es el equipo sino la estrella del cartel. Aquí sí hay messis y cerrenueves. La lista suma menos que un buen líder. Al final de una legislatura, pocos ciudadanos sabrían citar el nombre de tres concejales, o de dos.
En un equipo tiene que haber 'zidanes y pavones', pero el n.º 1 debe ser siempre una figura de peso.
Naturalmente el equipo también tiene importancia, con el efecto arrastre de la marca. Cuando un partido está arrollador, la fuerza de las siglas compensa la debilidad de los nombres propios. Pero no parece que el PSOE esté ahora como para fiar su suerte al valor de la marca. Quizá tampoco el PP, pero desde luego no el PSOE. Así que la decisión de colocar a jóvenes de futuro parece una estrategia poco ganadora a corto plazo ante los pesos pesados del PP, esos alcaldes entre sexagenarios y septuagenarios -Teófila, De la Torre, Torres Hurtado o Pericorodri- como sacados de las viejas nomenclaturas de la gerontocracia soviética pero en definitiva figuras consolidadas con un modelo populista de mucho éxito.
Griñán se expone a que le repliquen que su equipo no se parece a La Roja sino a La Rojilla, esos jóvenes de subnosequé edad que este fin de semana han hecho un papel decoroso pero han quedado segundos. Y ser segundos, en unas elecciones, no es una medalla de plata. Es perder.
