martes, 02 de noviembre de 2010

Si quería cubrirse de gloria, se ha hundido en la ramplonería más soez. Bajo el pretexto de combatir lo políticamente correcto y de criticar una política exterior que le parece claudicante, más dejando ver su fobia contra todo político que se mueva por el mapa, Arturo Pérez-Reverte se dejó ir tras su disparatado verbo al decir que el ministro Moratinos se despedía de su cargo "gimoteando" y como "un perfecto mierda". Sin duda, es mierda lo que rebota sobre el afamado autor de la serie de Alatriste o de obras tan arrebatadoras como El maestro de esgrima o La piel del tambor. Lo siento. 

El caso es que nuestro escritor bocazas insiste, al parecer, en sus calificativos, es decir, en sus descalificaciones. Puede que algún otro escritor descubra al cabo del tiempo otros perfiles de la persona y el personaje de Miguel Ángel Moratinos que a Pérez Reverte se le han escapado -cegado para ellos por su voluntad de insolencia-, pero que otros muchos hemos podido apreciar. Y así ha sido dentro y fuera de España, desde Latinoamérica hasta Kazajastán, o desde Viena hasta Jerusalén, como personalmente he podido comprobar. Por algo el ya ex-ministro es Doctor Honoris Causa tanto por la Universidad Ben-Gurion del Neguev (Israel) como por la Universidad Al-Quds de Jerusalén Este (Palestina). 

Honran las lágrimas que dignamente fluyen por la emoción que a un hombre cabal le arrebata. Fue el caso de Moratinos cuando en el Congreso de los Diputados escuchaba las palabras de despedida y afecto que desde la tribuna le dirigían distintos portavoces de los grupos parlamentarios. Es una ofensa intolerable decir que lloraba por cesar en un cargo ministerial, cuando además él nunca lo consideró un privilegio. 

Todo parece indicar que Pérez Reverte, atrapado por el código de honor de su más conocido personaje, quiere emular al Capitán Alatriste echándole a la vida "más huevos" que ese buscavidas a través del cual su inventor ha querido retratar el decadente Siglo de Oro español. Habrá que recordarle al insigne académico, españolista de pro, que no estamos en momentos de resolver cosas "por cojones", y menos en política, y aún menos en política internacional. Bastantes tragedias traen consigo las pautas culturales de machos recalcitrantes, aunque algunos, al ponerlas en práctica, no pasen de la farsa. Queda esperar que el mismo Pérez Reverte, que también recuerda que Aquiles, en la Ilíada, lloró -y ahora, desde Lula hasta Obama, por quedarnos en el ámbito político-, cuando algún día, él, hombre duro donde los haya, no pueda reprimir en público sus lágrimas, no se tope con alguien que le espete a la cara que es un perfecto mierda. (Hay diferentes tallas: física, moral, política, literaria...)

José Antonio Pérez Tapias. Diputado en el Congreso y Portavoz Federal de IS-PSOE


Tags: PEREZ REVERTE

Publicado por 26115 @ 10:08
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