El mundo está lleno de pícaros y ciertamente las nuevas tecnologías facilitan que estos refinen sus fechorias.
Es relativamente fácil encontrar en la red datos personales, fotografías, números de teléfono, correos electrónicos y varios datos más, y más ahora que el auge de las redes sociales hace que inconscientemente coloquemos en ese gran escaparate, visitado por miles de personas, información sobre nosotros que o bien no debería estar o bien “nuestra buena voluntad o inocencia” hace que no nos percatemos del peligro que esto conlleva.
Ciertamente la crisis agudiza al ingenio –y sin crisis también- aún hoy en día timos tradicionales que no necesitan de las nuevas tecnologías, como el del “tocomocho”, el de “la estampita”, el del “nazareno”, los “trileros” que nos podemos encontrar en cualquier esquina, siguen estando ahí y aunque muy conocidos siguen provocando que pobres incautos caigan hasta el fondo, pero todo avanza y el ingenio también y hoy en día lo más habitual son aquellos timos que usan Internet para intentar “vendernos la burra”.
Yo mismo recibo constantemente correos electrónicos de supuestas entidades bancarias (phising) en las que se me indica todo tipo de “desgracias” en mi número de cuenta corriente y que lo único que intentan es sacarte los cuartos –cierto es que si picara, nada sacarían- pero eso ya es otro asunto.
Son también muy habituales los ya tradicionales: el "timo de la novia atractiva en apuros", el "timo de la herencia", el "timo del empleo", el "timo del blanqueo de dinero" y alguno más que se estará maquinando mientras escribo estas líneas. Seguro.Hoy mismo he recibido otro “intento”: Una muy atenta Sra. me escribe en representación de una supuesta agencia de modelos que me indica que mi fotografía que tengo en mi perfil de Facebook ha sido elegida para una campaña de publicidad de una famosa compañía de refrescos de cola y que se va a desarrollar en el aeropuerto londinense de Gatwick, ahí y solo ahí, (así por “mi linda cara”) ¡nunca mejor dicho! y que se me va a hacer un ingreso de 6.000 euros del ala. ¡Desde luego menudo ingenio! Modelo no voy a ser ¡lastima! lo malo es que seguro que algún pobre incauto caerá pensando que la suerte le ha abrazado y se imaginará que la lotería, en este caso en forma de timo, le ha caído y se verá mentalmente en grandes carteles por todas las paredes del aeropuerto… y de ahí al cine ¡como poco!
Cuidado, amigos, los “pájaros” están en la vida “real” y en la “otra”: la cibernética.