domingo, 14 de noviembre de 2010

Griñán, ¿Quo Vadis?

OPINIÓN. Tribuna abierta. Por Ignacio Trillo
Militante del PSOE y ex delegado de Medio Ambiente de la Junta

12/11/10. Opinión.

 El ex delegado de Medio Ambiente y ex aspirante a candidato del PSOE a la alcaldía de Málaga, Ignacio Trillo, analiza en esta Tribuna Abierta de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com la reciente crisis del PSOE-A tras la forzada dimisión del vicesecretario general, Rafael Velasco. El militante socialista sitúa el origen del estado actual de la formación en Andalucía en la confusión entre institución y partido ya que, “una pérdida electoral conlleva una crisis orgánica imprevisible”, y en la aplicación en toda la región “del modelo importado por Griñán, sobre lo ocurrido hace dos años en Málaga, donde relevaron al ‘bustinduysmo’ nuevos dirigentes socialistas que parecieran extraídos de la ‘generación ni-ni’, sin inserción en la sociedad y sin currículo, tan solo alzados por el simple mérito de su efebo generacional”.

Griñán, ¿Quo Vadis?

QUE el PSOE a nivel Federal contemple con enorme preocupación lo que sucede en el liderazgo de los socialistas andaluces no es ningún secreto. Su continuidad en el Gobierno de España depende sobremanera de los resultados electorales que alcance en Andalucía. La historia reciente lo atestigua. En los comicios de 1993, donde Felipe González comenzó a jugársela, el buen comportamiento del voto socialista en Andalucía hizo mantener al PSOE dentro de la esfera gubernamental a pesar de encontrarnos, de igual forma que ahora, sumergido en una gran crisis económica. No ocurrió por igual en las anticipadas de 1996 que abrieron a Aznar la puerta de la Moncloa.

ASÍ, en este cita electoral, mientras en el resto de España el voto socialista retrocedía tan sólo en un 0,11% sobre el porcentaje logrado tres años antes; el PSOE-A, aunque obtuviera once puntos por encima de su media nacional allende Despeñaperros, mermó en un 9,3%, lo que resultó determinante para

‘la dulce derrota’ de González. De ahí que el voto socialista de Andalucía sea clave para la llegada o conservación de un gobierno socialista en España.

POR ello, la crisis abierta en el PSOE-A, tras la forzada salida de su ex-vicesecretario, Rafael Velasco, no ha pasado indiferente en los federales socialistas, a los que Griñán ha insinuado que podrían estar inyectos de testosteronas por sustituir Zapatero a ministras por ministros y haber hecho desaparecer la cartera de Igualdad que presidiera la gaditana Bibiana Aído.

EN los cambios realizados por Griñán, la presidenta del PSOE-A, Rosa Torres, ocupa la portavocía que llevaba Velasco. El gaditano y siempre comodín Luis García, flamante delegado del Gobierno en Andalucía, asume la secretaría de Relaciones Institucionales que también portara Velasco, añadiendo, posiblemente, mayor confusión al PSOE en su mezcolanza con las instituciones que gobierna, aparte de la ineficiencia que significa la acumulación de cargos en una misma persona.

POR cierto, el mareo de puestos que acarrea Luis García, en tan sólo dos años y pico, no explicado suficientemente, podría contribuir a dar mayor despiste al proyecto socialista andaluz. De viceconsejero a consejero de la Junta para tres meses. Senador por la Comunidad Autónoma durante dos meses. Otra vez consejero de la misma rama para ocho meses. Tras su cese, toma de nuevo el asiento senatorial -inédito haber sido dos veces senador en una misma legislatura- para tras diecisiete meses dejarlo una vez más de cara a cubrir el puesto actual de delegado del Gobierno en Andalucía.

TODO ello da motivos suficientes para que se tuviera que clarificar la certeza de esas designaciones con la complementaria ayuda de Manuel Chaves. Como también: que la siempre ‘delfina’, María del Mar Moreno, haya pasado por cinco cargos en un bienio, entre ellas ser cabeza de tres consejerías diferentes. Que la significativa Consejería de Obras Públicas haya conocido en su titularidad cinco relevos distintos en dos años y diez meses, o la de Educación, cuatro también en un bienio, o que la de Vivienda y Ordenación del Territorio haya durado lo que su ex consejero en el cargo, o sea, menos de dos años, feneciendo además a dos meses de haberse aprobado inútilmente el decreto de su Estructura Orgánica...; como planificación, o estrategia política bien definida a largo plazo, parece que no es clasificable.

POR último, en este reajuste orgánico del PSOE-A de mero enroque, Griñán suprime la vicesecretaría general del organigrama del PSOE-A que también presidía Velasco, y así evita que nadie pueda especular sobre quien recaiga el nuevo nombramiento. Lo que a mi entender no deja de ser un síntoma de que el Congreso Extraordinario del PSOE-A no representó el cambio profundo que se esperaba y se necesitaba sino más bien un capricho, precedido de un enredo personal entre Chaves y Griñán, en lo que se llegó a denominar desencuentro por mor de una supuesta bicefalia.

Y es que la bicefalia, entendida como modelo de partido con dos cabezas visibles en clara distinción de papeles, nunca se dio, ni bajo la era Chaves ni en la actual etapa Griñán. De ahí lo espurio del debate, denostándose la bicefalia cuando no se entraba ni tan siquiera en su conceptualización. Se trataba, lisa y llanamente, de un mero relevo de personas, y de redes clientelares con nuevas adhesiones inquebrantables, nunca de poner en cuestión un modelo de partido híperinstitucionalizado.

EN la bicefalia están claros los roles diferenciados de un Gobierno respecto a los del partido que lo sustenta. En este caso, la misión de una institución, sea local, autonómica o central, es gobernar para toda la ciudadanía con el programa electoral del partido que le ha llevado al poder.

EN cambio, la del partido que lo mantiene, consiste en estar en su sintonía, apoyándolo, vigilando el cumplimiento del programa, elaborando nuevas políticas de futuro que trasladar, teniendo cada vez mayor penetración en el tejido social, explicando e impulsando las políticas gubernamentales a su cuerpo electoral, así como, comunicando en todo momento al Gobierno el estado de ánimo y lo que demanda la ciudadanía. Este modelo en España sólo lo aplica, en parte, el PNV.

 

BAJO esta fórmula, cuando un partido deja de gobernar al perder unas elecciones, queda su trama orgánica intacta como remedio para afrontar la recuperación de apoyos y la remontada en votos, a la vez que contribuye a su papel de oposición junto a los cargos institucionales que se quedan en minoría, apoyándose en la implantación que goza en la sociedad, generando opinión y movilización entre la ciudadanía.

A lo inverso, institución y partido aparecen unidos, una pérdida electoral conlleva una crisis orgánica imprevisible y con un tiempo incalculable hasta levantar cabeza. Verbigracia para el PSOE: Madrid o Valencia.

POR el contrario, en la actual crisis abierta en el PSOE-A, ha continuado el mismo modelo unicefálico e institucionalizado que con Chaves. Sin embargo hay matices. Emana una inexperta dirección que constituye el núcleo blindado de Griñán, algunos hasta con manifiesta carencia ideológica, donde lo que se vende y se sitúa como valor supremo -a la par se da en otros partidos- es la joven edad biológica de sus componentes, algo tan efímero que pasa con el tiempo.

A agregar, la contradicción que se da en el PSOE-A, con un teórico discurso sobre la capacidad, el mérito, la especialización, la competitividad, el liderazgo social, la participación, la educación y la innovación, y en cambio unos ejecutores políticos con carencias de aptitud y actitud real.

EL modelo importado por Griñán, sobre lo ocurrido hace dos años en Málaga donde relevaron al ‘bustinduysmo’ nuevos dirigentes socialistas que parecieran extraídos de la ‘generación ni-ni’, sin inserción en la sociedad y sin currículo, tan solo alzados por el simple mérito de su efebo generacional, tenía todos los visos de no funcionar. Y si no, que se estudie lo que fatídicamente transcurre para el socialismo malacitano en los campos y urbes de esta picassiana tierra.

COMO si la experiencia no sirviera para nada, me vienen aquí las francas y desnudas palabras que a tumba abierta dirigiera Felipe González al cónclave de las Juventudes Socialistas, reunidas en Madrid en julio del 2007.

LA característica del líder, decía González, pasa por “estar en disposición de aprender permanentemente, rodeándose por los mejores, saber coordinar equipos humanos y huir de las lealtades perrunas, de esos mediocres que no son conscientes de sus limitaciones, y que suelen ser, como factores inestables, los más nerviosos y desleales cuando llegan los malos momentos (...) La tendencia dominante en más de un lugar es a rodearse de los más inútiles, porque, para esos malos aprendices a líder, los mejores, aunque sean más eficaces, suelen ser insoportables, y es porque en el fondo, lejos de aprender y sacarle el jugo necesario, les genera la mala conciencia de la ignorancia, sacando a la luz acomplejadas patologías...”.

PARECE, a la vista de las nominaciones de candidatos y candidatas para las próximas municipales, que, parafraseando a González, y en todos los partidos políticos, la brillantez o el talento encarna un peligro para la mediocridad orgánica, de ahí que la designación dedocrática conlleve la resignación de que es mejor la gestión de una posible derrota antes que contraer el riesgo de un triunfo que se teme no controlar.

TAMBIÉN en esta reciente crisis del PSOE-A han salido a la palestra otros factores sobre estas permutas realizadas por Griñán en la ejecutiva regional. En este sentido, el estallido de las eufóricas afirmaciones llevadas al efecto por el secretario del PSOE de Cádiz, González Cabaña, hasta el momento marginado de ese órgano, manifestando que a partir de ahora, porque ya es común, se va a batir el cobre por el proyecto Griñán -¿qué habrá hecho hasta hoy?-, denota por si solo la exclusiva batalla personal o provinciana en el que están sumidos algunos dirigentes socialistas andaluces, cuando no el monocorde asentimiento de ficción sobre lo que nos ocurre en el que está inmerso el Comité Director del PSOE-A. Ha bastado que Griñán haya situado a dos gaditanos en la dirección socialista andaluza -el sanluqueño Luis García y Juan Cornejo de Medina Sidonia- para que a Cabaña se le haya acabado su enfado.

 

POR si lo anterior fuera poco para Griñán, unido a la profunda crisis económica que nos azota, que todo lo trastoca, y que va a durar más de lo previsible, también tiene lugar, más allá de las cuestiones orgánicas, el asunto de los funcionarios de la Junta de Andalucía en conflicto ante la puesta en marcha de una improvisada y confusa reordenación de la administración pública autonómica, mal diseñada y peor explicada. Aquí rectificar sería igualmente de sabios. Así no se debería afrontar un periodo electoral que fuera satisfactorio para los socialistas.

CONCLUYENDO, a inicios de este año una encuesta a los andaluces realizada por el IESA, donde adelantaba electoralmente por primera vez a los populares, mostraba claramente la necesidad de un cambio político en Andalucía, a la vez que revelaba la desconfianza aún existente hacia el PP y su líder Arenas.

ANTES de que se consolidara esta tendencia, y así lo escribí entonces, veinticinco de enero de este dos mil diez, -(http://www.malagahoy.es/article/opinion/615219/psoe/aun/es/posible.html)- se necesitaba que ese cambio lo pudiera seguir encarnando el PSOE-A, pero debía innovarse profundamente. Desde entonces, da la sensación de que el autismo se haya agravado entre sus dirigentes.

POR ello, de seguir como hasta ahora,  tengo la impresión de que estamos ante un falso cierre de la crisis del PSOE-A, hasta la siguiente: la noche del próximo 22 de mayo. Ojalá me equivoque.

Y para que esto se produzca, reparar, hasta hacer coincidir el partido con las aspiraciones de la mayoría de la ciudadanía de progreso que sigue existiendo en Andalucía y que se encuentra en la antípoda del PP, es más apremiante que nunca


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Publicado por 26115 @ 11:35
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