martes, 30 de noviembre de 2010

Sanlúcar de Barrameda


Junto a la desembocadura del Guadalquivir, es una de las joyas luminosas de este itinerario. Puerto pesquero, villa aristocrática y patria de la famosa manzanilla, Sanlúcar posee la brisa marinera de este fino, compañero incomparable de un buen plato de langostinos, cuyos viveros creó, dicen, el cartaginés Amílcar Barca. Su origen se remonta a los fenicios del templo del Lucero y a la enigmática Tartessos, la más antigua de las civilizaciones andaluzas. Los árabes le dieron nombre al fortificar el puerto con el castillo de siete torreones llamado las Torres de Solúcar, conquistado por el rey Alfonso X el Sabio en 1264. Del puerto de Sanlúcar salieron Colón, y Hernando de Magallanes para dar la vuelta al mundo que terminó también, aquí, Sebastián Elcano.




El núcleo histórico de Sanlúcar de Barrameda, a 20 metros sobre el nivel del mar, se enrosca alrededor de la Plaza de la Paz en un hermoso y vivo dédalo de acogedoras plazas y calles nobles, con suntuosas casonas de blasones, iglesias, antiguos conventos convertidos en bodegas, colegios o tabernas. Se aconseja subir por la Cuesta de Belén y recorrer sus covachas porque son el escenario adecuado para catar la manzanilla en su propio perfume salado de uva y mar, limón y oliva.


Las bodegas de Sanlúcar, con sus puertas y ventanas sabiamente calculadas para aprovechar las brisas salinas del Atlántico, tan importantes para la flor que protege la manzanilla, son diferentes de las demás en el marco. Las más interesantes: Antonio Barbadillo, Vinícola Hidalgo y Herederos de Argüeso. Pero todas las que se puedan visitar (y las visitas de bodegas, en todo el marco de Jerez, tienden a resultar dificultosas: a menudo, un solo día por semana) tendrán mucho encanto.



El palacio de los Infantes de Orléans y Borbón, joya arquitectónica del siglo XIV, es la actual sede la Biblioteca Municipal y del Aula de Música, desde donde se extienden unos de los jardines más magníficos y encantadores de Andalucía. Situado en la plaza del Conde de Niebla San Roque, el palacio de los Duques de Medina-Sidonia es un elegante edificio del siglo XV que conserva uno de los archivos históricos más importantes de Europa y exhibe una espléndida forja de estilo manuelino portugués llamada Reja de la Pendencia.

 


El Barrio Bajo acoge tabernas donde se pueden escuchar maravillosas 'siguiriyas', tangos o saetas. En el Bajo de Guía, el pintoresco barrio de pescadores, las tabernas adornan sus paredes con curiosidades marinas. La mejor vista de estos dos barrios se logra desde el regio y semiderruído castillo de Santiago, donde sobrevive una torre hexagonal del siglo XII.




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Publicado por 26115 @ 9:57
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