viernes, 10 de diciembre de 2010

Reformas en la OEA: El manto de la duda 

Para mejorar su eficacia, la OEA debería seguir el modelo de instancias multilaterales nuevas y efectivas, como la Unasur. El aporte del organismo crecería si se limitara a coordinar las organizaciones multilaterales, siempre respetando la autodeterminación de los pueblos.

El jueves 2 y el viernes 3 de diciembre, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, participó en un seminario organizado por el Gobierno sobre dicha organización. En la oportunidad, el ex ministro del Interior y ex Canciller dio a conocer su intención de iniciar una reforma a la Carta Interamericana de la Democracia –CID, promulgada el año 2001 en Perú-, tal como se había comprometido al levantar su candidatura a un segundo período al mando de la organización, a inicios del año 2010. Respecto de la Carta, que en su artículo IV versa sobre el Fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática, Insulza dijo: “Ha resultado ineficiente e insuficiente en algunos casos, como el golpe de Estado en Honduras”.

Es cierto que bajo la conducción del Panzer (José Miguel Insulza) la Organización ha tenido un rol más presente y más activo en la región y que ha logrado despegarse, en alguna medida, de la imagen que antaño mostraba la OEA, como un organismo inerte y con nula capacidad de maniobra ante situaciones complicadas. Ha vuelto a ser parte del debate de los asuntos americanos. Sin embargo, cualquier iniciativa que pretenda llevar a cabo este organismo, debe ser cuidadosamente analizada y ampliamente consensuado por todos los miembros; de lo contrario, su legitimidad se ve cuestionada en mayor medida que frente a otras situaciones.

Cualquier acción que realice la OEA, siempre estará cubierta por el manto de la duda para el resto de los países y comunidad latinoamericana, pues es una organización creada al amparo y que funciona bajo el alero casi exclusivo de los Estados Unidos de Norteamérica. Lo anterior se intensifica, al haberse descubierto, de forma accidental, más de 250.000 cables emitidos desde embajadas de todo el mundo hacia la secretaría de Estado Norteamericana, lo que revela no sólo lo que piensan los Estados Unidos de prácticamente todos los países y líderes del mundo, sino también –y lo realmente grave- los medios que utiliza para llegar a hacerse de la opinión.

En ese sentido, cabe preguntarse, por ejemplo: ¿Qué diferencia hay entre esta iniciativa de reforma y la que generó el gobierno de Estados Unidos el año 2005, por medio de su Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y que terminó por ser rechazada por países como Brasil, al considerar que esto implicaba una grave intromisión en la política interior de los países? ¿A qué se refiere el Secretario General, cuando señala: “La organización debe ser capaz de prevenir quiebres de la institucionalidad democrática en sus Estados miembros, mucho antes de que estos sean inminentes”? ¿No se lleva a la organización con esto al filo de la intervención al interior de los Estados miembros?

Para mejorar la eficacia de la organización, la OEA debería seguir el modelo de organismos multilaterales mucho más jóvenes y que han demostrado efectividad en un tiempo mucho menor, como la UNASUR. Este organismo estableció recientemente que, frente a un golpe de Estado o violación de la institucionalidad en cualquiera de sus Estados miembros, se efectuará el cierre inmediato, total o parcial, de las fronteras de los países limítrofes, así como restricciones comerciales y energéticas mientras dure el estado de quiebre y la suspensión inmediata del Estado como miembro de UNASUR. Como se puede ver, aunque estas medidas se plantean en el caso de quiebres democráticos inminentes, o como salidas ex post, son mucho más concretas y efectivas que rellenar de consignas y buenas intenciones un manifiesto, que es lo que finalmente es la Carta Interamericana.

La OEA podría avanzar y ser un aporte mucho mayor limitándose a ser un organismo coordinador de la gran cantidad de instancias y organizaciones multilaterales que existen en nuestra región –algunas más útiles que otras-, preservando siempre la democracia y la autodeterminación de los pueblos como reglas de oro. De esa forma, la OEA no solo será un ente más activo en la región, sino que logrará con el tiempo salir del manto de la duda que cubre cada una de sus acciones.


Por Felipe Jeldres, Comité Central Nacional y Secretario de Relaciones Internacionales Juventud Socialista de Chile.


Tags: OEA

Publicado por 26115 @ 17:31
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