
Se llamaba Federico
Su único crimen escribir
Pero los asesinos le bastaban
Con lo que pudiera decir.
Ahora lo atan
Para que no pueda enseñar
Y ellos ignorantes
Ya están dispuestos
Dispuestos para matar.
Sangre valiente
Se derrama en la tierra
Y cuatros cobardes
Los acaban de matar.
Han pasado 74 años
De aquellos cobardes nadie sabe
Pero del muerto
Todos hablan.
Ellos también pudieron hacer historia
Rebelándose contra la barbarie
Hubiese bastado un disparo
Reclamando libertad.
Cobardes tiñeron España de sangre
Sangre obrera, sangre poeta
Pero la historia es sabia
Y la sangre no se borra.
Con su sangre floreció
Una nueva libertad
Que recorre pueblos y plazas
Y que es una llamada a la paz.
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