
Hoy en España casi la mitad de los jóvenes serían pobres si se emanciparan y abandonaran el hogar familiar, lo que supondría multiplicar por cuatro la tasa de pobreza existente en la actualidad en esta franja de edad.
Cuatro de cada diez jóvenes de 26 a 35 años de edad viven aún en casa de sus padres, lo que aminora estadísticamente las cifras reales de pobreza que se producirían si abandonaran la casa paterna y tuvieran que afrontar gastos de vivienda, como la hipoteca o el alquiler, ya que en ese caso las tasas de exclusión social crecerían hasta alcanzar cifras del 57%.