
Cuando a un político se le achaca algo inverosímil no responde;
Cuando es verosímil da una nota; cuando es creíble convoca una conferencia de prensa;
Cuando es demostrable lo desmiente y cuando es la pura evidencia vuelve al principio y se calla.
El decir la verdad de vez en cuando es una necesidad absoluta, por lo menos en la práctica.
Dudo que la verdad nos haga libres, lo seguro es que nos hace inteligentes.