
Reducir el salario de los trabajadores es altamente perjudicial para la economia.
En una crónica publicada en el “New York Times” , Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, nos devuelve a la realidad : “la bajada de los salarios es el síntoma de una economía enferma.
Y el síntoma puede agravar el estado de salud de la economía.
Al aceptar reducir sus salarios, los empleados de una empresa en dificultad pueden tener la ilusión de salvar sus empleos, aunque la historia muestre que esto, a menudo, es temporal.
Sin embargo, si todo el mundo lo hace, se consigue exactamente ¡una explosión del paro ! ¡Es una de las paradojas del capitalismo ! ¿Por qué ?
En teoría, si los empleados de una empresa sacrifican sus salarios, su patrón podrá bajar los precios, volver sus productos más competitivos, aumentar las ventas y por tanto el empleo.
Pero, si todo el mundo hace lo mismo, no hay ventaja competitiva, y la “pequeña cadena virtuosa” se malogra. La bajada de ingresos hace bajar el consumo y los créditos son más difíciles de reembolsar.
A esto se añade el efecto perverso de las anticipaciones : los consumidores se plantean que los precios van a bajar más todavía, las empresas que los salarios bajarán más todavía y entonces todo el mundo espera para consumir y contratar.
Es así como se instala la deflación y la recesión.