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">En cierta ocasión, en un pequeño pueblo, un panadero fue a quejarse al juez porque, según creía, el vendedor de quesos le estaba robando.
Según afirmaba el panadero, el vendedor de quesos le vendía 800 gramos de su queso asegurándole que le había vendido un kilo.
El juez pesó el pedazo de queso y comprobó que, efectivamente, sólo pesaba 800 gramos. Entonces mandó arrestar al vendedor de quesos bajo la acusación de utilizar una balanza fraudulenta.
El vendedor de quesos, al recibir la acusación, le confesó al juez que no tenía pesas en casa y que, por eso, lo que hacía era poner dos panes de medio kilo en un paltillo y un queso en el otro.
Cuando la balanza quedaba equilibrada, calculaba que tenía un queso de 1 Kg.
El juez quiso comprobar el hecho y mandó comprar dos panes de medio kilo en la panadería del acusador, pudiendo comprobar que los dos panes equivalían a un supuesto kilo de queso. El juez concluyó que quien estaba estafando era la misma persona que acusaba de fraude al vendedor de quesos.
Recuerda que tú eres siempre el que inclina la balanza. Lo que pongas en uno de los platillos será lo que recibirás en el otro a cambio. Cualquier acto deshonesto que hagas te lo estás haciendo a ti mismo.Tags: PESO