
Los europeos estamos pagando los desvanes políticos de una Europa sin timón político.
La idea de una moneda única fue concebida en su origen por cinco empresas dedicadas a la venta de automóviles (Fiat), petróleo (Total), productos químicos (Solvay), electrónicos (Philips) y farmacéuticos (Rhône-Poulenc).
En 1987 formaron la Asociación por la Unión Monetaria de Europa (AMUE, por sus siglas en inglés) con el argumento de que la diversidad de monedas utilizadas por los países europeos les impedía competir con Japón o Estados Unidos.
Desde su fundación, la agrupación decidió excluir a los sindicatos y otras organizaciones de interés público de su membresía.
Etienne Davignon, el presidente de la AMUE, sostuvo que la moneda única "sólo puede ser eficaz si es propuesta por quienes están a favor sin la necesidad de transar entre ellos".