
Fue alrededor de 1989, cuando se produjo la caída del marxismo, y con ello a pesar de que para muchos pseudosocialistas era una condición necesaria se abrió la veda permanente de los más pobres por los mercados.
Una ideología que era sinónimo de igualdad y fraternidad, fue sustituida por el sálvense quien pueda.
Empezó el aumento del fundamentalismo como la única ideología en el mundo.
Y por consiguiente la acumulación de riqueza por unos pocos dejó de ser moralmente inaceptable.
Tenemos que elaborar una ideología de izquierda para los nuevos tiempos, pero sin olvidar las esencias del socialismo.
Es necesario para el futuro de Europa y del resto del mundo porque el capitalismo salvaje sólo conduce al consumismo desenfrenado y a la explosión financiera a la que asistimos hoy, donde los gobiernos son puras marionetas de los mercados.